miércoles, 29 de julio de 2009

Las vacaciones evitaron un daño mayor

El número de afectados ha sido mucho menor de lo que podría haber sido porque muchas personas están de vacaciones han comentado varios vecinos de la casa cuartel de la Guardia Civil en Burgos, el último objetivo de ETA en lo que va de año. De las 120 personas que había en el edificio en el momento de la explosión, 41 eran niños.

La explosión del coche bomba, cuya activación no fue avisada previamente por la banda terrorista, ha causado 54 heridos leves y grandes daños materiales, añadieron los vecinos afectados.

No todos los heridos a consecuencia de la explosión del coche bomba son residentes de la casa cuartel. De los 54 afectados con heridas leves, al menos 27 son residentes del citado edificio de la Avenida de Cantabria. Todos ellos están siendo atendidos por el Grupo de Intervención Psicológica en Desastres y Emergencias.

Un total de 90 familias habitan esta casa cuartel, situada a la salida de la capital burgalesa, aunque ahora estaba ocupada sólo por unas 43 familias al estar varias disfrutando de sus vacaciones, explicaron fuentes de la Guardai Civil.

Algunos de los lesionados han sido trasladados a la Residencia de Oficiales de la Guardia Civil y al polideportivo de la Policía Local, situado muy cerca de la Casa Cuartel, han explicado fuentes del Servicio de Emergencias 112.

Niños llorando

Ha sido sobre las 04.00 horas cuando un joven de unos 14 años, hijo de un guardia civil, se ha despertado al escuchar un "fuerte golpe", ha relatado el menor.

Se ha bajado de la cama, al poner los pies en el suelo ha visto que faltaba parte de un muro del edificio y parte del suelo y se ha palpado pensando que le había pasado algo.

Afortunadamente sólo ha sufrido un arañazo en la cara, ha podido salir por su propio pie, ha pedido un móvil a un periodista que estaba en la zona y ha llamado a sus familiares, en medio de la situación de confusión en que se encontraba el menor.

La Avenida de Cantabria, donde se produjo la explosión, en concreto en la parte trasera de la casa cuartel destinada a residencia que da a la calle Jerez, ha sido escenario de niños llorando debido al susto y otras escenas de pánico.

Entre las reacciones de los vecinos, se encuentra la de una mujer que llevaba un perrito pequeño en brazos y se ha aferrado a él fuertemente sin querer soltarlo en ningún momento.

Los vecinos del número 85 de la Avenida de Cantabria han sido desalojados de sus viviendas, aunque algunos de ellos ya habían bajado antes a la calle ante el temor de que el edificio pudiera sufrir algún daño importante porque parte de la fachada tiene grandes desperfectos.

Incluso desde la calle se puede ver el interior de muchas de las viviendas, entre ellas un salón y una habitación infantil de un piso cuyos habitantes se encontraban fuera, de vacaciones, circunstancia que en opinión de muchos de los residentes en la zona ha podido evitar daños mayores.

También los bajos comerciales de la zona, ha dicho el propietario de uno de ellos, han sufrido daños muy importantes por la onda expansiva.

Tardarán en volver a sus casas

La explosión ha originado un gran cráter en el suelo y ha obligado a cortar los servicios de agua y gas ante el temor de que se pudiera producir alguna fuga y en el caso del agua porque una tubería subterránea de conducción se ha visto dañada y arrojaba un gran chorro de agua.

Algunos de los vecinos han explicado que sólo en el primer vistazo a sus viviendas creen que no podrán volver a habitarlas en un tiempo.

En el lugar del suceso, un equipo de bomberos de Burgos ha estado retirando algunas partes de fachada y sobre todo ventanales para evitar el riesgo de que caigan a la calle.

Tras el suceso, el 112, envió al lugar del atentado una UVI móvil y tres ambulancias de soporte vital básico, medios a los que se han unido los recursos aportados por la Cruz Roja y Protección Civil del Ayuntamiento de Burgos, más tres ambulancias convencionales de la central de ambulancias de Burgos.

Para la atención de los heridos se han habilitado las instalaciones deportivas de la Policía Local de Burgos como puesto médico avanzado.

En este lugar se atiende a los heridos en la explosión, en principio leves con cortes y contusiones, y algunos de ellos han sido conducidos al Complejo Asistencial de Burgos.

La zona continúa acordonada por miembro del Cuerpo Nacional de Policía y Policía Local hasta unos 200 metros del lugar en el que se ha producido la explosión.

La casa-cuartel se encuentra a la salida de Burgos, por la Avenida de Cantabria y dispone de catorce alturas.


Fuente: El Mundo.-