viernes, 31 de julio de 2009

Dos bombas para el 50º aniversario del terror

50 años de terror. 50 años de sangre. 50 años de miedo... ETA cumple hoy medio siglo de vida y medio siglo de muerte con la intención de demostrar que la ETA más sangrienta y cruel sigue ahí.
Dos bombas en 34 horas, dos guardias civiles muertos y decenas de vidas destrozadas. Primero en Burgos con una furgoneta cargada con más de 300 kilos de explosivos colocada junto a una casa cuartel. De nuevo, el Instituto Armado, en el punto de mira.
ETA buscaba en la ciudad castellanoleonesa una masacre. Como las perpetradas en los años 80, su época más brutal y cruenta. Todo estaba completamente calculado. Engañaron a la policía colocando a la furgoneta bomba la matrícula de un vecino de la zona. No avisaron con antelación de la colocación de la carga y esperaron a que fuera de madrugada, cuando prácticamente todo el mundo dormía en su casa, para hacer estallar los 300 kilos de explosivo.
Por suerte, el objetivo de asesinar no lo lograron, pero 65 personas resultaron heridas leves y la explosión dañó seriamente gran parte del edificio en el que se encontraban 120 personas, entre ellos 41 niños. "Era un atentado para hacer daño a las familias", afirmó el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, horas después de la explosión.
No cabe duda de que ETA buscaba matar, hacer el mayor daño posible a un cuerpo, el de la Guardia Civil, duramente golpeado por la banda terrorista durante décadas. Es su forma de 'celebrar' sus 50 años de barbarie.
Aunque en Burgos no lo logró, sí lo hizo 34 horas después en Mallorca. La banda terrorista no cejó en su empeño de sumar más vidas rotas a su ya larga lista de 823 muertos. Carlos Sáenz de Tejada, guardia civil de 28 años y natural de Burgos, y su compañero Diego Salvá Lezaun, pamplonés de 27 años, han sido las dos últimas víctimas mortales que se añaden al triste y trágico muro de la vergüenza de ETA.
Una bomba-lapa adosada a los bajos de su coche patrulla cortó el fino hilo de la vida con el que siempre juegan los asesinos etarras. A las 13.50 horas del 30 de julio su coche explosionaba junto al cuartel de Palmanova, en la localidad mallorquina de Calvià. La ETA de la vergüenza, la ETA cobarde, la ETA del miedo mataba por primera vez en las Islas Baleares.
Y la tragedia podía haber sido peor. Las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado volvieron a frustrar otro atentado al desactivar otro artefacto colocado también bajo otro vehículo de la Benemérita. Porque la lucha antiterrorista también cumple hoy 50 años.
ETA: dolor, sangre y terror
Tal día como hoy, un 31 de julio de 1959, también un viernes, nacía el azote que surgía en el franquismo y que no ha parado de golpear la democracia: ETA. Cinco años después comenzaban sus primeros asesinatos, un guardia civil (José Pardines Arcay, 1968), un policía nacional (Melintón Manzanas, 1969) y un taxista (Fermín Monasterio Pérez, 1969). Desde entonces 823 víctimas, 823 asesinados por una causa que 50 años después ha perdido todo su sentido para perderse en el dolor por el dolor, en la sangre por la sangre, y en el terror por el terror.
El atentado de Hipercor en Barcelona (1987), el coche bomba de República Dominicana en Madrid (1986), el ataque que dejó 10 muertos en el cuartel de la Guardia Civil de Vic (1991)... Así hasta poner nombre y cara a las más de 800 personas que han tenido que pagar la barbarie de los terroristas.
Hoy por hoy, los expertos consideran que la banda se encuentra en su punto más débil. La lucha político-judicial y policial, y la unión de todas las fuerzas democráticas han logrado que después de 50 años ETA no tenga ni sitio ni lugar sino fuera por su empeño en seguir matando.

Fuente: El Mundo.-