jueves, 23 de abril de 2009

El enlace de ETA y el IRA mostraba de guía en Belfast la 'ruta del terrorismo'



Alto, corpulento y desgarbado, Arturo Villanueva se movía por Belfast como pez en el agua. Lo hizo durante cuatro años hasta el miércoles, cuando la policía norirlandesa llamó a su puerta. La Fiscalía le acusa de pertenecer a una organización terrorista (Haika) y las Fuerzas de Seguridad sospechan que ha funcionado como canal de relación entre ETA y el movimiento republicano norirlandés.
El caso recayó sobre Tom Burgess, el juez que tiene entre manos la entrega de Iñaki de Juana a la Justicia española. Villanueva -al que defiende el mismo bufete de abogados que representa a De Juana- no requirió como él la presencia de un intérprete y siguió la sesión esposado y acompañado por su letrado, Niall Murphy. Éste dijo que su cliente se oponía a la extradición y solicitó para él libertad condicional.
El juez se avino a concederla y le puso a Villanueva las mismas condiciones que en su día fijó para De Juana: presentarse todos los días en comisaría, no salir del Ulster, entregar su pasaporte -caducado por cierto desde el 4 de octubre de 2005- y respetar un severo toque de queda.
Guía en Belfast
En este punto hubo un ligero rifirrafe entre la defensa y la Fiscalía. Básicamente porque el acusado solicitó relajar sus condiciones para poder fichar en casa a las 22.00 horas y no a las 20.00 como De Juana. Alegó que lo requiere el negocio turístico que regenta y como prueba presentó una octavilla que da cuenta de su trabajo como guía en Belfast y en otros puntos de Irlanda del Norte. Según ha podido saber EL MUNDO, Villanueva se instaló en Belfast hace tres o cuatro años y reparte su tiempo entre la presentación de un programa sobre asuntos vascos en la radio republicana Féile FM y la organización de excursiones por los santuarios del terrorismo norirlandés.
Al final, el magistrado accedió a relajarle el toque de queda de forma que el acusado tendrá que estar en casa entre las 21.00 horas y las 7.00 del día siguiente. Una hora menos de lo que pedía, pero una más de lo que en principio había fijado el juez. En este trance, por cierto, la Fiscalía expresó sus dudas sobre el negocio de Villanueva y reveló que en realidad lleva años viviendo de la beneficencia del Estado británico gracias al mismo subsidio que pidió en noviembre Iñaki de Juana.
El juez Burgess fijó la próxima vista para el miércoles 13 de mayo y dejó en libertad al acusado previo pago de una fianza de 5.000 libras, unos 5.600 euros al cambio actual. Frente a la fachada de los juzgados, una veintena de personas con ikurriñas se concentraron en solidaridad con el detenido. Entre ellos, miembros de la nutrida comunidad vasca de Belfast y el dirigente del Sinn Fein David Kennedy.
Un viejo conocido de la Justicia española
Arteaga, con 32 años, es un viejo conocido de la Justicia española. En el pasado fue detenido hasta en seis ocasiones. La mayoría por delitos menores, entre ellos sendas agresiones a policías y actos de vandalismo contra una sucursal bancaria. Entre marzo y diciembre de 2001, estuvo en la cárcel de Soto del Real después de ser detenido junto a otras 14 personas por su pertenencia a la organización juvenil Haika, heredera de la antigua Jarrai. Entonces quedó en libertad tras pagar una fianza de 2.400 euros. Una circunstancia que aprovechó para darse a la fuga.
Las Fuerzas de Seguridad sospechan que, durante su estancia en Belfast, Villanueva ha ejercido de enlace entre ETA y el movimiento republicano norirlandés. Son datos que no constan en su ficha policial, donde sí se dice que llegó a ser el responsable de Haika en Navarra.
Según fuentes policiales, Villanueva era presuntamente miembro de Ekin, el guardián de la ortodoxia de la banda dentro de Haika. Interior sospecha que su decisión de huir la tomó por él la organización, que lo habría utilizado para tener contacto permanente con dirigentes del Sinn Fein y con miembros del IRA antiguo.
De hecho, cuando detectaron su presencia en el Ulster hace un año, a los expertos de la lucha antiterrorista les llamó la atención la fuerte carga política de las actividades de Villanueva y la desenvoltura con la que se movía en los círculos republicanos. Y la función que ha venido desarrollando ha hecho que algunos expertos, al elaborar sus hipótesis sobre la estructura actual de la dirección de ETA, vinculasen su nombre al aparato político.
Según fuentes de la Audiencia Nacional, antes de ejecutar la orden de detención, el Reino Unido solicitó información complementaria. El fiscal le acusa de pertenencia a banda armada en grado de dirigente. Para otros procesados en situación similar, ha pedido 10 años. Se sentaría en el banquillo junto con otros siete acusados. Él era el único que faltaba por localizar antes del inicio del juicio, informa Manuel Marraco.
Fuente: El Mundo.