domingo, 9 de noviembre de 2008

Principales Experiencias a Nivel Mundial: Mineria de datos

A continuación se describen las principales experiencias de aplicación de minería de datos en el análisis de información criminal. Es importante destacar que la mayoría de ellos incorporan a su vez herramientas de visualización geográfica:


Proyecto COPLINK

El Proyecto COPLINK fue creado en el año 1997 en el Laboratorio de Inteligencia Artificial de la Universidad de Arizona, en Tucson, con el objetivo de servir de modelo para ser llevado a nivel nacional. Recientemente se ha desarrollado la versión comercial, denominada COPLINK Solution Suite [Coplink, 2007].

Coplink está compuesto por dos sistemas integrados: Coplink Connect y Coplink Detect. El primero busca compartir información criminal entre distintos departamentos policiales, mediante un fácil acceso y una interfase sencilla, integrando distintas fuentes de información. El segundo esta diseñado para detectar de forma automática distintos tipos de asociaciones entre las bases de datos mediante técnicas de minería de datos. Ambos sistemas presentan una interfase visual amigable [Coplink, 2004].

Proyecto OVER

El Proyecto OVER comenzó en el año 2000 en Reino Unido como una iniciativa conjunta de la Policía de West Midlands y el Centro de Sistemas de Adaptación y División de Psicología de la Universidad de Sunderland. El proyecto esta enfocado en los casos de robo a domicilio particulares. Sus principales objetivos son [Zeleznikow, 2005]:

* Identificar los recursos críticos para establecer estrategias de prevención y detección más eficientes.
* Proveer de fundamentos empíricos para el desarrollo de planes interdepartamentales orientados a la reducción del delito.
* Identificar la información relevante a ser recolectada en el lugar del hecho,
redundando en mejoras de eficiencia y reducción de tiempo del personal
policial.
* Alimentar al sistema tanto con información hard (información forense) como soft información sobre la escena del delito).
* Analizar la distribución espacio-temporal de los hechos y confirmar las suposiciones sobre tendencias y patrones.

Las principales técnicas utilizadas son:

* Redes bayesianas,
* Redes neuronales de Kohonen (SOM), para la confección de perfiles de delincuentes según el modus operandi y su asociación con delitos no resueltos.

Si bien el proyecto desarrolla principalmente capacidades predictivas, el software incorpora otras herramientas útiles como por ejemplo la visualización geo-referenciada de los hechos.


Otras Experiencias

A continuación se presentan otras experiencias menos difundidas de aplicaciones de este tipo.

1.- El Departamento de Policía de Ámsterdam utiliza el software de minería de datos DataDetective [Sentient, 2007] junto con Mapinfo para el análisis de registros criminales. Las principales técnicas empleadas son árboles de decisión y redes neuronales de backpropagation. Han unificado varias bases de datos policiales junto con información externa (clima, variables socioeconómicas y demográficas) en un único data warehouse. Los principales usos son:

* Identificación de las causas del comportamiento criminal (por ejemplo casos de reincidencia).
* Identificación de las causas del delito en un determinado barrio.
* Agrupamiento de delitos parecidos en clusters y su descripción, permitiendo un abordaje más efectivo.
* Identificación de delitos parecidos utilizando algoritmos fuzzy search, relacionando casos no resueltos con casos resueltos.
* Identificación de zonas de aumento del delito (por ejemplo se ha utilizado para la localización de equipos preventivos en operativos de búsqueda de armas).
* Evaluación de la performance policial.


2.- El Departamento de Policía de Richmond (Virginia) ha desarrollado una aplicación para el análisis de información criminal que combina minería de datos, mediante el software Clementine [SPSS, 2007], junto a un entorno visual aportado por Information Builders [IB, 2007] y una iterfase desarrollada por RTI Internacional [RTI, 2007]. El principal objetivo es optimizar la alocación de recursos, en base a una modalidad preactiva y no reactiva. Por ejemplo durante año nuevo se identificaron las zonas que habían tenido un aumento en los casos de heridos de con arma de fuego el año anterior y para la noche se reforzaron exclusivamente esas zonas. El resultado obtenido fue una reducción del 49% en los casos de este tipo con un menor requerimiento de personal policial (aproximadamente 50 agentes menos) [SPSS, 2007].

3.- La Policía Estatal de Illinois adquirió en 2005 un software de minería de datos del compañía RiverGlass Inc. [RiverGalss, 2007] con el objetivo de analizar la información criminal en tiempo real. El campo de aplicación es muy grande y va desde la seguridad marítima en los puertos a la detección de casos de fraude financiero.


4.- El Departamento de Policía de San Francisco desarrolló junto a IBM la aplicación CrimeMaps, en base a la tecnología DB2 de IBM [IBM, 2007]. Este software permite a los oficiales mediante un simple explorador web buscar un determinado tipo de crimen, realizar análisis de clustering y fijar niveles umbrales de alerta temprana para un determinado delito en una determinada zona de acuerdo a una frecuencia histórica.


5.- El Departamento de Policía de Nueva York inició en julio de 2005 el Real Time Crime Center [NYC, 2007]. Este ambicioso proyecto tiene como objetivo conformar un enorme data warehouse y cruzar información de todo tipo mediante herramientas de inteligencia de negocios (como Repotnet 1.1 y Accurint Pro) de forma de detectar patrones de comportamiento y asociaciones antes desapercibidos.


Descripción de Herramientas


Tabla de Centroides

La tabla de centroides permite conocer cuál es el centroide de cada cluster. En un sentido geométrico, el centroide es el lugar del hiper-espacio de posibles estados que equidista de todos los casos que corresponden a un determinado cluster. En un sentido práctico no es mas que la media o la moda de cada atributo para cada cluster.

Es importante tener especial cuidado en la interpretación de las modas de los atributos categóricos. La correcta lectura debe hacerse en cada atributo por separado, independientemente del resto.

Otro problema que presenta esta visión es que por definición la moda indica una mayoría relativa pero no la cuantifica, por lo que a priori no conocemos la representatividad de una determinada variable para identificar un determinado cluster.

Diagramas de Venn
Como se presentó en el punto anterior, un problema que presenta la tabla de centroides para extraer conclusiones es la representatividad de los atributos categóricos para cada cluster y su nivel de solapamiento. Los Diagramas de Venn nos ayudan a visualizar los niveles de representatividad y solapamiento. En este caso, al tratarse de pocos datos, quedan sub conjuntos vacíos que no son comunes cuando hay mayor cantidad de registros.



Gráficos de Barras

La distribución de los clusters entre las variables de los distintos atributos permite comprender el nivel de significancia de los mismos.

Gráficos de Dispersión

Se describen los cluster en base a dos de los atributos mas representativos.

Gráficos de Distribución

Son un caso especial de los gráficos de dispersión, en donde la asignación del color coincide con el eje de ordenadas, permitiendo visualizar la distribución de un atributo en función de otro. Aportan información similar a los gráficos de barras, pero con otro enfoque.


Gráficos de Interrelaciones

Estos gráficos de dispersión permiten visualizar 3 atributos al mismo tiempo e identificar cual es la interrelación que subyace entre ellos. Por lo general el atributo que se encuentra en la dimensión de color es el cluster (variable a explicar).


Árbol de Clasificación

Para Identificar las reglas de pertenencia a cada cluster de una manera formal, se utlilizan los árboles de clasificación donde se presentan nodos, en donde se evalúa un determinado atributo, por ejemplo (hora y lugar); ramas que surgen de cada nodo, en donde se representan los estados posibles que puede tomar el atributo del nodo; y hojas, en donde se muestra la clasificación a cada clase (en este caso clusters 0 y 1). En las hojas se muestra la cantidad total de registros clasificados y, separado con una barra, la cantidad de registros mal clasificados (si los hubiera)



La lectura de un árbol se realiza en forma de reglas de clasificación. Existe una regla para cada hoja



Matrices de Confusión

Las matrices de confusión permiten entender cual es el error que comete un árbol de clasificación al intentar clasificar todos los registros.


Conclusiones

Existe información a partir de la cual es posible desarrollar un proyecto de Minería de Datos a gran escala para ayudar a la generación de políticas criminales en Chile. Los conocimientos descubiertos como resultado de este proceso sirven para:

[a] Proporcionar una justificación sustentada en los datos disponibles de los conceptos preexistentes.
[b] La detección de piezas de conocimiento sobre el dominio no identificable mediante otros métodos.

Se propone un proyecto que:

[a] Aplique las técnicas de inducción para explicar en mayor detalle los cluster identificados.
[b] Ampliar el análisis a otros ámbitos y tipos de hechos (por ejemplo: homicidios dolosos causados por accidentes de tránsito).

Futuras Lineas de Investigación

En primer lugar se propone aumentar el alcance de la información al ser analizada con este tipo de técnicas. Esto implica tanto una expansión transversal, haciendo uso de otras bases de datos como la de “homicidios culposos en accidentes de tránsito”; como longitudinal, analizando la información histórica existente para detectar patrones de evolución temporal en cuanto a las modalidades delictivas.

En segundo lugar se sugiere el diseño de procedimientos estándar de minería de datos para ser implementados en Chile o en otro país. Esta batería de procedimientos les permitiría a los analistas extraer e identificar patrones y asociaciones en forma automatizada y estandarizada.

En tercer lugar se propone proceder al análisis de la información geográfica (que hoy no es aprovechada) mediante GISs (Geographical Information Systems). Este tipo de análisis permitiría detectar, por ejemplo, zonas de alta densidad de homicidios en accidentes de tránsito.

Finalmente se propone expandir el uso de estas técnicas a las fuerzas de seguridad, en donde estas aplicaciones han encontrado su mayor aplicación a nivel mundial.

Análisis de Redes

Consiste en identificar las redes o bandas criminales, sus líderes o integrantes clave y como se relacionan entre sí. En primer lugar se utiliza la técnica de concept space para extraer relaciones de los sumarios policiales y construir una posible red de sospechosos. La fuerza del vínculo entre dos sospechosos se mide en base a la frecuencia de hechos en los que participaron ambos. Luego se utiliza clustering jerárquico para partir la red en subgrupos y block modeling para identificar patrones de interacción entre los mismos. Finalmente se calcula el baricentro de cada subgrupo para determinar su miembro clave o líder.

Extracción Automática de Entidades

Consiste en extraer automáticamente determinada información criminal de los reportes policiales (en este caso, nombres propios, direcciones, características personales, información de vehículos y nombres de drogas). Para esto se utiliza un algoritmo que funciona de la siguiente manera:

*
Identifica las oraciones que poseen sustantivos de acuerdo a un análisis sintáctico basado en determinadas reglas lingüísticas.

*
Compara cada palabra de la oración con una base de entidades (por ejemplo apellidos, nombres de calles, etc.)
*
Calcula un puntaje para cada oración en función a la cantidad de coincidencias encontradas

*
Utiliza una red neuronal para determinar el tipo de entidad.

Detección Automática de Multiplicación de Identidades

Sobre una base de datos de sospechosos (nombre, sexo, documento, fecha de nacimiento, etc.) permite detectar casos en los que una misma persona se encuentra más de una vez con distinta identidad, ya sea intencionalmente (malversación de identidad) o por error en el ingreso de datos. Para este caso los especialistas seleccionaron únicamente 4 campos para determinar la identidad de una persona (por ser los menos ambiguos): nombre, fecha de nacimiento, dirección y número de seguridad social. El método consiste en tomar pares de registros, computar la similitud entre las cadenas de caracteres presentes en cada uno de los 4 campos mediante algoritmos especiales (Phonetic Russell SoundEx Code y Agrep) y luego calcular la distancia euclídea total entre registros.


Limitación de la Información: la “Cifra Negra del Delito”

Todas las fuentes de información oficial tienen la limitación de que consideran únicamente los hechos delictuosos que ingresaron efectivamente al Sistema Penal y no la totalidad de los hechos. Esto significa que son una visión sesgada de la realidad. La fracción de hechos que no ingresa al Sistema Penal es lo que se denomina comúnmente la “cifra negra del delito”. El origen de esta situación suele estar en la omisión de la denuncia policial debido a diversas razones [Sozzo, 2000]:

*
Creencia en que determinados delitos menores no justifican el trámite administrativo.

*
Creencia en que la policía o la justicia son ineficientes y no van a solucionar el problema.

*
Desaliento por parte de la policía a realizar la denuncia de determinados delitos para alivianar sus propias estadísticas.

*
Creencia en que las fuerzas de seguridad locales pueden estar involucradas en el hecho.

*
Cierto grado de involucramiento de la víctima en el hecho.

*
Temor por parte de la víctima a eventuales represalias o a atravesar situaciones de humillación o dolor.

El nivel de la “cifra negra” depende del tipo del delito. Por ejemplo en el caso de homicidios, robos a propiedades privadas (comercios, entidades bancarias, domicilios particulares) y robos de automotores, la “cifra negra” es muy baja. En cambio en los casos de robos o hurtos a personas en la vía pública y delitos sexuales la cifra es muy alta [Sozzo, 2000].

Para estimar la “cifra negra del delito” surge la encuesta de victimización. Esta metodología comenzó a ser utilizada por el Ministerio de Justicia de Estados Unidos en la década del 70`. En otros paises de Latinoamerica como Argentina, las primeras encuestas de este tipo las realizó la DNPC en 1996 sobre los delitos ocurridos en Capital Federal en 1995.

Consiste en una encuesta realizada en domicilios particulares sobre una muestra de la población en donde se pregunta al entrevistado si él o alguno de los miembros de su familia conviviente fue víctima de algún delito en el último año y, de resultar afirmativo, se indaga sobre las características del mismo. También se hace hincapié en si se hizo la denuncia correspondiente y en caso de omisión, las razones de la misma. La encuesta concluye con preguntas acerca de la confianza en las distintas fuerzas de seguridad, la sensación de inseguridad y las medidas de autoprotección adoptadas.

Es importante destacar que las encuestas de victimización no cubren todo el espectro de delitos, sino que ponen foco sobre los delitos comunes en los que existe una víctima, como ser robos, hurtos o violaciones sexuales (y no sobre otro tipo de delitos como estafas o posesión de drogas).

IDENTIFICACIÓN Y DETECCION DE PATRONES DELICTIVOS BASADA EN MINERIA DE DATOS

Suele denominarse “criminalistica” a la disciplina que tiene como finalidad el descubrimiento de los delitos. En la practica policial o judicial no es suficiente saber que un hecho punible ha tenido ejecución, sino que se necesita averiguar como, cuando, donde y quien lo realizó y afectos de poder imponerle la adecuada sanción penal. En la técnica moderna la criminalistica se vale de diversas ciencias y artes, tales como la física, la química, medicina legal, o la antropometría, la fotografía, la dactiloscopia, la balística ; ad infinitum ; que permiten en cada caso determinar el valor probatorio de los rastros e indicios, que han sido advertidos.



A partir de la crisis de finales de 2003, Chile se vio afectada por una creciente ola de inseguridad caracterizada por un aumento en los índices delictivos y los niveles de violencia. Esta situación fue más profunda en los principales centros urbanos y llevó a tomar acciones coordinadas a nivel nacional tendientes a prevenir el delito. En el plano internacional, los ataques terroristas del 11 de septiembre han aumentado significativamente la preocupación por la seguridad interna en EEUU. Las agencias de inteligencia como la CIA o el FBI procesan y analizan información activamente en busca de actividad terrorista [Chen et al, 2004]. El análisis de los registros criminales es fundamental en la prevención del delito. Entre otras cosas, porque permite el diseño de políticas y planes de prevención efectivos. En Chile este tipo de análisis se ha realizado históricamente mediante herramientas estadísticas descriptivas o deductivas, considerando fundamentalmente variables y relaciones primarias. Sin embargo, muchas veces la estadística descriptiva clásica no refleja la verdadera interrelación de las variables y por lo tanto, el problema real. Este contexto requiere un tratamiento estadístico más complejo que nos obliga a evolucionar en el análisis de información criminal. En general, el tamaño de las bases de datos está basado en aspectos como la capacidad y eficiencia de almacenamiento y no en su posterior uso o análisis [Kantardzic, 2002]. Por esta razón, en muchos casos, los registros almacenados son demasiado grandes o complejos como para analizar [Kantardzic, 2002] y superan el alcance de la estadística [Hand, 1997]. La Minería de Datos (Data Mining) es un proceso iterativo de búsqueda de información no trivial en grandes volúmenes de datos [Kantardzic, 2002]. Busca generar información similar a la que podría generar un experto humano: patrones, asociaciones, cambios, anomalías y estructuras significativas [Ochoa, 2004]. En el caso de la inteligencia criminal, la gran cantidad de información y de variables intervienientes justifican el uso de herramientas más potentes que la estadística convencional que permitan determinar relaciones multivariantes subyacentes. La minería de datos aplicada a la inteligencia criminal es un campo bastante nuevo y ha tenido un gran impulso en los últimos años en EEUU [Chen et al, 2003].

Aplicaciones Informáticas en el Análisis de la Información Criminal

En los últimos tiempos la cantidad de información criminal recogida ha experimentado un crecimiento exponencial. Por ejemplo, a partir de los ataques terroristas del 11 de septiembre las agencias de inteligencia de EEUU, como la CIA o el FBI, procesan y analizan información activamente en búsqueda de actividad terrorista [Chen et al., 2004]. Este hecho provoca que los analistas encuentren cada vez más dificultad para reunir la información adecuada, en un momento determinado, para la toma de decisiones (la llamada “paradoja de la información”; hay más información pero menos conocimiento).

A su vez las modalidades criminales son cada vez más complejas y dinámicas. Bajo esta perspectiva se hace indispensable la utilización de herramientas informáticas para el tratamiento y análisis de la información criminal.

En tal sentido, el aporte de la informática en este campo abarca un amplio espectro que va desde la simple visualización de los hechos en un mapa hasta el uso de técnicas complejas de minería de datos. Los países que más han contribuido al desarrollo de estas aplicaciones son Estados Unidos y Reino Unido. A continuación se describen las principales técnicas y proyectos realizados a nivel mundial.


Las Fuentes de Información Criminal

Entendemos por información criminal a toda aquella información resultante a partir de un presunto delito o de sus componentes (victima, victimario, propiedades, vehículos, etc.) que sea relevante para la toma de decisiones a posteriori. Ya sea en la prevención, detección y esclarecimiento del delito como en la prosecución de delincuentes, la mejora de procesos judiciales y la creación de nuevas leyes.

Según esta definición la mayor fuente de información criminal es el Sistema Penal, entendido como el conjunto de instituciones y procedimientos presentes en el proceso que transita un hecho delictuoso desde que es registrado por el Estado.



Podemos subdividir al Sistema Penal según las distintas instancias en Sistema Policial dependiendo del Pais de origen, por ejemplo en Argentina se tiene el Sistema Judicial y Sistema Penitenciario. Como muestra la siguiente Figura, una gran cantidad de hechos ingresa por el Sistema Policial, atraviesa el cuello de botella del Sistema Judicial y egresa a través del Sistema Penitenciario.


Técnicas geográfico-visuales: el Mapa del Delito

El mapa del delito consiste en geo-referenciar los hechos delictivos, obteniendo una visualización geográfica que contempla no sólo la distancia entre hechos, sino también el equipamiento urbano (bancos, comercios, plazas, etc.) y las demarcaciones territoriales (comisarías, barrios, zonas marginales, etc.).

Para la realización del mapa del delito se utilizan sistemas informáticos que permiten integrar, almacenar, analizar y visualizar información geográfica. Estos sistemas se denominan GISs (Geographic Information Systems) y los más utilizados a nivel mundial son MapInfo [Mapinfo, 2007] y Arcview [ESRI, 2007].


Las Fuentes de Información Criminal

Entendemos por información criminal a toda aquella información resultante a partir de un presunto delito o de sus componentes (victima, victimario, propiedades, vehículos, etc.) que sea relevante para la toma de decisiones a posteriori. Ya sea en la prevención, detección y esclarecimiento del delito como en la prosecución de delincuentes, la mejora de procesos judiciales y la creación de nuevas leyes.


Según esta definición la mayor fuente de información criminal es el Sistema Penal, entendido como el conjunto de instituciones y procedimientos presentes en el proceso que transita un hecho delictuoso desde que es registrado por el Estado.

Podemos subdividir al Sistema Penal según las distintas instancias en Sistema Policial, Sistema Judicial y Sistema Penitenciario. Es recomendable que el sistema de gobierno aplique este esquema con opción de replica en cada una de las provincias del territorio nacional.

Este sistema de gobierno tiene fuertes implicancias en la consolidación de la información a nivel nacional. No sólo por la falta de homogeneidad entre las distintas provincias, sino fundamentalmente porque cada provincia tiene autonomía sobre la información generada bajo su jurisdicción y el Estado Nacional no tiene injerencia sobre la misma.


Técnicas Informáticas Utilizadas en el Análisis de Información Criminal


Existen muchas técnicas de análisis y visualización que trabajan sobre GISs. La mayoría de ellas buscan determinar y delimitar zonas de alta densidad delictiva, comúnmente llamadas “zonas calientes” o hotspots. Entre estas técnicas podemos mencionar [Eck, 2005]:

* Elipses de desvío estándar (standard deviation ellipses): utilizados para delimitar agrupaciones de hechos identificadas mediante técnicas de clustering.

* Mapas coloreados (chloropeth maps): en donde la escala de color representa la cantidad de hechos registrados en una determinada jurisdicción geográfica.

* Mapas de grillas (quadrat maps): similar al anterior, pero en este caso el mapa se fracciona según una grilla y la escala de color representa la cantidad de hechos registrados en cada celda, asegurando igualdad de superficie.

* Mapas de contorno suavizado (kernel density estimation): similar al anterior pero con un efecto continuo logrado mediante el uso de algoritmos. Este último es el más apropiado de todos los métodos para la visualización del delito.

Existen varios paquetes de análisis estadístico espacial para información criminal que trabajan sobre GISs. Uno de los primeros fue STAC (Spatial and Temporal Análisis of Crime), desarrollado por la Autoridad para la Información de Justicia Criminal de Illinois [ICJIA, 2007]. Luego le siguieron CompStat y CrimeStat [CrimeStat, 2007].

Este último contiene un amplio set de algoritmos y si bien sus resultados pueden ser visualizados en GIS, esta orientado hacia un usuario con determinados conocimientos técnicos. Por esta razón su uso queda limitado al analista criminal más que al policía tradicional [Oatley et al., 2004].

Es importante aclarar que si bien todo este software encuentra su mayor utilización en el campo de la información criminal, la mayoría puede ser utilizado en cualquier otro campo en que se trate de información espacial, ya que en general no incorpora ningún conocimiento específico del dominio criminal.

Servicios de Inteligencia

La Comunidad de Inteligencia Norteaméricana


George Bush acaba de promulgar la mas profunda reforma de los servicios de inteligencia norteIberoaméricanos desde 1947 y que incorpora las recomendaciones de la comisión que investigo el 11S: La "9/11 Recommendations Implementation Act" y sobre todo la "National Security Intelligence Improvement Act of 2004", son muy extensas y reforman un monton de cosas desde el control de fronteras, inmigración, educación, aeropuertos, falsas alarmas... lo mas relevante en inteligencia es:

-A nivel superior se crea el Joint Intelligence Community Council, formado por los secretarios del gobierno norteaméricano y los responsables de inteligencia

-La Creación de la Oficina del Director Nacional de Inteligencia (Office of the National Intelligence Director) y de un Director Nacional de Inteligencia (National Intelligence Director), cabeza de la comunidad de inteligencia y fuera de la Oficina ejecutiva del Presidente. Cuenta con varios directores asociados y subdirectores por áreas temáticas para su apoyo además tendrá el National Intelligence Council, el General Counsel to the National Intelligence Director, una oficina tecnológica, y otra de contrainteligencia.

-Dirección:

*En Febrero de 2005 Bush nombro a John D. Negroponte: ex embajador en Iraq, ex embajador en la ONU, y que en la época Reagan se le relaciona con el apoyo a dictaduras centroamericanas y a financiar la contra y guerrillas (vamos que no pertenece a Amnistía Internacional), nuevo Director Nacional de Inteligencia. En enero de 2007 Negroponte anuncio su dimisión para ser el numero 2 de la Secretaria de Estado y Bush ha propuesto al Almirante (otro militar la igual que la CIA), John M. McConnel, antiguo director de la NSA de 1992 a 1996.

*El nuevo director de la CIA fue: Porter J. Goss, ex presidente de la comisión de inteligencia del senado, sustituido en 2006 por el antiguo Director de la NSA: Michael Hayden.


-Dependiendo de la Oficina del Director Nacional de Inteligencia, se encuentran:

*El nuevo Centro Nacional Contraterrorista (National Counterterrorism Center), similar a nuestro Centro Nacional de Coordinación Antiterrorista o el JTAC Britanico.

*La Oficina de Protección de la libertades civiles (Civil Liberties Protection Office)

*Un centro nacional de traducción que sirve de apoyo a toda la comunidad (National Virtual Translation Center )


-Estudiar la integración de la Agencia antidroga (Drug Enforcement Administration DEA) en la comunidad de Inteligencia.

-Estudiar la creación de una agencia de análisis de informacion abierta: (center for the purpose of coordinating the collection, analysis, production, and dissemination of open source intelligence)

-Incrementar la coordinación entre agencias, la inteligencia HUMINT, la colaboración ciudadana como cuerpos voluntarios de apoyo, en especial el potenciamiento del conocimiento de idiomas de interés, papel destacado de la educación. la creación de un panel de emergencias por parte de la NSA

-La comunidad de inteligencia Iberoaméricana estará formada por:

Office of the National Intelligence Director

Central Intelligence Agency (CIA)

National Security Agency (NSA)

Defense Intelligence Agency (DIA)

National Geospatial-Intelligence Agency (NGA)

National Reconnaissance Office (NRO)

Otras Oficinas del Department of Defense dedicadas a recoleccion.

Intelligence elements of the Army, the Navy, the Air Force, the Marine Corps,

Federal Bureau of Investigation (FBI)

Department of Energy,

Bureau of Intelligence and Research of the Department of State,

Office of Intelligence and Analysis of the Department of the Treasury,

Los Elementos del Department of Homeland Security (DHS) dedicados al análisis de inteligencia, incluida:

Office of Intelligence of the Coast Guard



* El Washington Post publico, que en el 2002 Rumsfeld creo una unidad denominada: División de Apoyo Estratégico, dedicada a inteligencia humana, opera en secreto y bajo el control directo del secretario de Defensa, utiliza pequeños equipos que incluyen a funcionarios, lingüistas, interrogadores y especialistas técnicos para llevar a cabo operaciones clandestinas en el extranjero (en países como Iraq, Afganistán, Somalia, Yemen, Indonesia, Filipinas y Georgia), es polémica por su constitución en secreto y por que realiza actividades paralelas a las de la CIA.


-Se pueden unir a esta comunidad o crear mas agencias cuando:

*Así lo decida el presidente.

*Así lo decida el Director Nacional de Inteligencia de acuerdo con el director de la agencia que pueda verse afectada.



Esquema de la futura comunidad de inteligencia Iberoaméricana.


Las Agencias:

Central Intelligence Agency CIA

Agencia Central de Inteligencia




La CIA es la agencia de inteligencia mas conocida junto con el desaparecido KGB, creada en 1947, su antecedente es la Oficina de Servicios Estratégicos (OSS), es la responsable de la inteligencia exterior, y comparte labores de contrainteligencia y seguridad nacional con el FBI, constituye la cabeza de la comunidad de inteligencia norteIberoaméricana.


Funciones:

Inteligencia exterior, que incluye la estratégica, económica, tecnológica, etc... y contrainteligencia, para ello la CIA se divide en tres direcciones: La de Operaciones, encargada de la recolección preferentemente mediante HUMINT a través de agentes y organizaciones, también existe colaboración militar, se encarga además de las labores de contraterrorismo y contrainteligencia, acciones operativas, La de Inteligencia: encargada de procesar y analizar la información, se divide en oficinas regionales: Asia/Oceanía Pacifico y LatinoIberoamérica, Oriente próximo el sur de Asia/Oceanía y África, y Rusia y Europa, estas oficinas se completa con la Oficina de Recursos, Comercio y Tecnología: encargada de la inteligencia económica y industrial, La Oficina de Ciencia y Armamento, encargada de obtener información sobre tecnología científica y armamento y su control, La Oficina de Análisis de Lideres: se dedica a hacer análisis biográficos, psicológicos y médicos de los principales lideres mundiales, personas o organizaciones, también existe un área de Crimen y Narcóticos, Una Oficina de Recursos de Información (Biblioteca, Documentación, Etc..), y otra de apoyo. Y la Dirección de Ciencia y Tecnología: es la encargada de prestar soporte al resto de la agencia en la recolección a través de IMINT, SIGINT, HUMINT, OSINT y otras formas clandestinas de recogida de información, en definitiva provee de tecnología para el acceso, proceso y explotación de información, herramientas de análisis, etc...


Organización:




-A la cabeza se sitúa el Director y el Subdirector de la Agencia, por debajo de ellos, y al mando de cuatro direcciones el director ejecutivo y un subdirector ejecutivo, todos ellos ostentan el cargo de director o subdirector central de inteligencia y por tanto ejercen su autoridad para la coordinación de la comunidad de inteligencia Iberoaméricana. apoyados por las oficinas destinadas a este fin por debajo de ellos las cuatro principales direcciones en las que se articula la CIA:

-Dirección de Administración:

*Comunicaciones: infraestructura y mantenimiento de los sistemas de información

*Departamento Financiero: presupuesto, control financiero

*Servicios de Seguridad

*Recursos Humanos

*Logística: transportes, apoyo logístico y de material


-Dirección de Inteligencia

*Oficinas por áreas:

-/*De Análisis del Pacifico Asia/Oceaníatico y LatinoIberoamérica

-/*De Analisis de Oriente Proximo, el Sur de Asia/Oceanía y Africa

-/*De Analisis de Rusia y Europa

-/*De Analisis de Asuntos Internacionales


*Oficinas y Centros de apoyo o por materias:

-/*Centro de Crimen y Drogas

-/*Centro de Control e Inteligencia de Armas

-/*Oficina de recursos

-/*Oficina de dirección del Analisis


-Dirección de Ciencia y Tecnología

Encargada de la obtención para la CIA de información a través de medios técnicos: programas sistemas, recolección, tratamiento de imágenes, etc...


-Dirección de Operaciones

Dividida a su vez, en secciones internacionales y regionales, en ella se encuentra el Centro de contrainteligencia, el Centro de Contraterrorismo, un centro de recursos y el aprovechamiento de la inteligencia a través de sus agentes.



Personal y Recursos

El presupuesto de la CIA es desconocido, se cree que ronda los 3000 millones de dólares a los que habría que sumar los asignados para financiar operaciones y acciones encubiertas, el numero de personas que la integran es también secreto y variable 16.500 (1974), 14.000 (1980), 19.000 (1984), 20.481 a finales de la guerra fría, actualmente se estima entre 10.000 y 20.000, aunque si se suman las personas que indirectamente trabajan para la agencia algunas fuentes citan hasta 30.000, en todo caso al igual que con el presupuesto, la guerra contra el terrorismo y la política de la administración Bush de incrementar recursos en estas áreas, hace presumir que las cifras se han incrementado. Estimaciones de Personal:

-/*Dirección de Operaciones: entre 5000 y 8000

-/*Dirección de Inteligencia: entre 2500 y 4000

-/*Dirección de Ciencia y Tecnología: entre 1500 y 2500

-/*Dirección de Administración: entre 1000 y 2000


La CIA tiene su sede cerca de Washington D.C en Langley ocupa una superficie de 258 acres, de los cuales 1.400.000 pies cuadrados los ocupan los originales edificios y un 1.000.000 de pies cuadrados los nuevos edificios.



Los originales edificios de la CIA, fueron diseñados por el mismo despacho de arquitectura que diseño la sede de las naciones unidas, su construcción comenzó en 1959 y termino en 1963, tienen capacidad para 15.000 personas y allí esta el Hall en el que el director realiza sus comparecencias con el escudo en el suelo, la biblioteca de la CIA con mas de 125.000 libros y una suscripción a 1.700 periódicos, con varios fondos de Cds, y otros soportes de documentación


Nuevos Edificios de la CIA


Los nuevos edificios de la CIA complementan los anteriores, emulando una especie de campus universitario, están formado por dos torres de 6 pisos de altura, su construcción comenzó en 1984 y la ocupación de los mismos no finalizo hasta 1991, la fachada esta cubierta de acero y cristal. La sede de la CIA también dispone de un auditorio en forma de cúpula gigante junto a un parque memorial.






National Security Agency NSA

Agencia Nacional de Seguridad


La desconocida Agencia de Seguridad Nacional es una de las mas poderosas del mundo por su capacidad y recursos con entre 35.000 y 50.000 personas a su servicio y un presupuesto que multiplica al de la CIA, la NSA es una agencia dedicada a inteligencia de señales SIGINT, criptoanálisis y seguridad de las comunicaciones, si hay una agencia que pueda ejercer de "gran hermano" es sin duda esta, dentro de ella hay una subagencia: La Central Security Service CSS o servicio central de seguridad encargado de servir de enlace y combinar las acciones de la NSA con las fuerzas armadas, sirve de apoyo a la NSA, la cual también esta formada por la National Criptologic School NCS. La NSA depende del Secretario de Defensa.



Funciones:

La NSA constituye una organización estructurada destinada a la inteligencia de señales SIGINT, que incluye:

COMINT: Inteligencia de las Comunicaciones

TELINT: Inteligencia de Telemetria

ELINT: Inteligencia de Señales electromagneticas.


Para ello la NSA dispone de una serie de programas y sistemas entre los cuales "ECHELON" (cuya existencia ha sido reconocida por el Parlamento Europeo), y que comparte con el Reino Unido, Canada, Australia y Nueva Zelanda, seria "solo" una parte. las actividades de la NSA que abarcan desde los cables submarinos, hasta el espacio.



La NSA realiza también funciones de Criptoanálisis, es decir el estudio y ruptura de códigos de cifra. El acceso a sistemas, espionaje de los mismos, los círculos dedicados a la seguridad de las comunicaciones hablan de la inclusión por parte de la NSA de "puertas traseras", "identificadores", o programas de espionaje en el software, lo cual esta haciendo que muchos gobiernos opten por usar software libre tipo Linux.



Recientemente nuestro CCN ha tenido acceso al Código Fuente de Windows, de poco servirán los exámenes que el CCN efectué si como apuntan algunos la NSA introduce sus "modificaciones" no en el código fuente del programa sino en el ejecutable del mismo.



La NSA también se encarga de la seguridad de las comunicaciones y los sistemas de los Estados Unidos así como de formar a personal especializado.



Estructura:

La organización de la NSA es confusa, el esquema reproducido corresponde a una recomendación de su Director en el 2000, lo escrito es de diversas fuentes.


NATIONAL SECURITY AGENCY


-Central Security Service (CSS)

*Intelligence and Security Command INSCOM
Es el principal componente del CSS en la Armada (704th Ml Brigade )

*Naval Security Group NSGA
Es el principal componente del CSS en la Marina NorteIberoaméricana

*Air Force Intelligence Agency
Opera a través del 694th Intelligence Group (cerca de 2000 personas)


-National Cryptologic School (NCS)
Es la encargada de formar al personal de la NSA y de las fuerzas armadas.

*Direcciones de la NSA:

*Dirección de Operaciones (SIGINT)

*Dirección de Tecnología y Sistemas (Desarrollo de Tecnologías)

*Dirección de Seguridad de los Sistemas de la Información (Seguridad)

*Dirección de Planificación, Políticas y Programas (Dirección y coordinación)

*Dirección de Apoyo y Servicios (Administración y Logística)


-Grupos y elementos de la NSA
Cada una de las direcciones se divide en varios grupos o elementos: Grupo A. Antiguo Bloque sovietico, Grupo B. Asia/Oceanía, Grupo C. Políticas y Recursos, Grupo D. Director de la NSA, Grupo E. Mantenimiento y adquisición de Medios, Grupo F. Cubre las areas que no alcanzan los grupos A y B, Grupo G. Operaciones, Grupo H. Sus Actividades son Desconocidas, Grupo I. Seguridad de Programas y sistemas, Grupo J. Asuntos Legales, Grupo K. Recursos de Operaciones. Cifrado, Grupo L. Logistica, Grupo M. Administracion, Grupo N. Programas, Grupo O. Desconocido, Grupo P. Produccion de Inteligencia y Proveer de la informacion a otras agencias, Grupo Q. Planificacion, Grupo R. Recursos y Ingenieria, Grupo S. Evaluacion, Grupo T. Telecomunicaciones, Grupo U. Consejo General, Grupo V. Seguridad de Redes, Grupo W. Espacio, Grupo X. Acceso Especial a Sistemas, Grupos Y y Z. Actividades Desconocidas.




Organigrama de la Estructura de la NSA



Fort Meade

La sede de la NSA se encuentra en Fort Meade en Maryland situada entre Baltimore y Washington, DC, aunque cuenta con estaciones repartidas por todo el mundo, y otras instalaciones y laboratorios especializados, aquí se encuentran los ordenadores y sistemas mas grandes y potentes del mundo, se especula con que estos ocupan varios kilómetros cuadrados del subsuelo del complejo, un Director de la NSA comento que ellos no median la potencia de sus ordenadores por GB sino por hectareas. que se llevan millones de dólares en consumo eléctrico.


Fort Meade esta formado por varios conjuntos de edificios los dos edificios de cristal fueron construidos en 1984 y 1986 respectivamente, ocupan una superficie de 260 hectareas y dan cabida a mas de 38000 trabajadores, aquí se encuentra un pasillo de 980 pies de largo por 560 pies de ancho, uno de los edificios tiene una superficie de 135000 metros cuadrados.


Dispone varias áreas sociales, guarderías, decenas de cafeterías , varios canales de televisión que en tiempo real ofrece fotografías tomadas por los satélites o imágenes de aviones espía. El personal que trabaja en la NSA se compone de: analistas, ingenieros, físicos, matemáticos, lingüistas, científicos en computación, investigadores, expertos en adquisición, Oceanía de seguridad, expertos en gestión de datos, managers, administradores e incluso asistentes religiosos.


El complejo esta protegido en algunos puntos con hasta cinco líneas de alambre electrificada, con múltiples sensores y varios puestos de Oceanía de infantería de marina especialmente entrenados, los edificios y el área están diseñados para hacer frente a cualquier tipo de espionaje radio eléctrico, electromagnético, o de señales (los edificios están protegidos con cubiertas especiales de cobre) el complejo dispone de su propia central eléctrica y tiene capacidad para funcionar autónomamente.





National Reconnaissance Office NRO

Oficina Nacional de Reconocimiento



Encargada de la gestión, mantenimiento, y potenciación de los satélites de espionaje.





National Imagery and Mapping Agency NIMA

Agencia Nacional de Imagenes y Cartografia



Su nombre ya lo dice todo. tratamiento de imágenes, etc... en 2004 la NIMA ha cambiado de denominación, ahora es la:


National Geospatial-Intelligence Agency

Agencia Nacional de Inteligencia Geoespacial.



Web:www.nga.mil




Departamento de Defensa:



Defense Intelligence Agency DIA


Agencia de Inteligencia de la Defensa



Esta agencia de inteligencia militar, actúa sin perjuicio de la existencia de centros de inteligencia dentro de cada ejercito (Centro de Inteligencia del Ejercito, Oficina de Inteligencia Naval, Agencia de Inteligencia del aire, y cuerpo de Inteligencia de los Marines), la DIA se divide en tres direcciones de inteligencia y tres centros:



- Dirección de Inteligencia

Es la encarga de proveer de inteligencia a la dirección de la DIA, y al Director Central de Inteligencia, planificar y desarrollar los objetivos de inteligencia, gestión de alertas, etc..

- Dirección de Apoyo Politico

Encargada de aportar al Secretario de Defensa y a quien proceda, sus orientaciones en base a la inteligencia obtenida.

- Dirección de Administracion

- Dirección de Inteligencia científica y Tecnica

Formada por analistas, distribuidos en cuatro divisiones:

1. División de Energia nuclear

2. División de Armas y sistemas

3. División de defensa estratégica y Aeroespacial

4. División de recursos y tecnologías

- Centro Nacional de Producción de Inteligencia Militar

- Centro de Recoleccion

- Centro de Apoyo

- Centro de Misiles e Inteligencia Espacial.





Dentro del Departamento de Defensa hay otras cuatro agencias de inteligencia:

*Air Intelligence Agency
http://www.aia.af.mil/

*Office of Naval Intelligence
https://www.cia.gov/redirects/ciaredirect.html

*US Army Intelligence Center
http://icon.army.mil/

*Marine Corps Intelligence




Departamento de Justicia:



Federal Bureau of Investigation FBI

Oficina Federal de Investigación




El famoso FBI, que nos hemos tragado en tantas películas y series, ejerce labores en materia de contraespionaje, y contraterrorismo, sus laboratorios de Policia cientifica gozan de un gran prestigio, al mando de un director y un subdirector, el FBI desarrolla su labor a través de ocho divisiones:

- División de Información de Justicia Criminal

Coordina entre las fuerzas de seguridad y policía la información criminal a nivel federal: programas de identificación de huellas digitales, etc...

- División de Entrenamiento

- División de Personal

- División de Recursos de Información

Gestion técnica de los sistemas a traves de los cuales se recoge, utiliza y distribuye la información, es responsable del centro de información nacional del crimen NCIC

- División de Seguridad Nacional

Contrainteligencia, Contraterrorismo, y Seguridad del FBI

- División de investigación Criminal

Crimen organizado, drogas, chantajes, grupos violentos, delitos federales, asesinos en serie, secuestros, blanqueo de dinero, fraude, corrupción, delitos financieros y monetarios...

- División de Laboratorios

Analisis de ADN, huellas digitales, actividades de investigación forense, analisis de imágenes, examen de la escena del crimen...

- División de Finanzas



Otras agencias de inteligencia:


Estados unidos Dispone de decenas de oficinas y servicios destinados a actividades que podrían calificarse de inteligencia en los departamentos de estado, de energía, del tesoro, de justicia a los que se suma el departamento de seguridad nacional creado tras el 11S:


Central Intelligence Agency CIA
https://www.cia.gov/


National Security Agency NSA
http://www.nsa.gov/


National Reconnaissance Office NRO
http://www.nro.gov/


National Imagery and Mapping Agency NIMA
http://www.nima.mil/portal/site/nga01/


Defense Intelligence Agency DIA
http://www.dia.mil/


Federal Bureau of Investigation FBI
http://www.fbi.gov/


Office of Intelligence Policy and Review OIPR
http://www.usdoj.gov/offices/ipr.html


Drug Enforcement Administration DEA
http://www.usdoj.gov/dea/index.htm


National Drug Intelligence Center NDIC
http://www.usdoj.gov/ndic/


Bureau of Intelligence & Research INR
https://www.cia.gov/redirects/ciaredirect.html


Department of Homeland Security
http://www.dhs.gov/index.shtm


Office of Intelligence Support
https://www.cia.gov/redirects/ciaredirect.html


Secret Service
http://www.ustreas.gov/usss/


Intelligence Coordination Center
http://www.dot.gov/dotinfo/uscg/hqhqunit.html






YAPA:

S.I.D.E.


Secretaria de Inteligencia del Estado (SIDE)


*Subsecretaria de Inteligencia

*Central Nacional de Inteligencia CNI

*Dirección de Observaciones Judiciales DOJ

*Escuela Nacional de Inteligencia ENI


Ministerio del Interior

*Secretaría de Seguridad Interior
-/Dirección Nacional de Inteligencia Criminal

*Gendarmería Nacional
-/Elementos de Inteligencia de Gendarmería EIG

*Policía Federal Argentina
-/Superintendencia de Comunicaciones


Ministerio de Defensa

*Dirección Nacional de Inteligencia Estratégica Militar

*División de Inteligencia del Estado Mayor de la Defensa J2

-/Centro de Inteligencia Militar CRIM

-/Batallón de inteligencia 601

-/Compañía de Comandos 601




Secretaria de Inteligencia de Estado (SIDE)


La Secretaria de Inteligencia de Estado (SIDE), aunque su nombre oficial es Secretaria de Inteligencia (SI) depende de la Presidencia de la Nación, es el organismo superior del Sistema de Inteligencia Nacional y tiene como misión general la dirección del mismo.


Sus orígenes se remontan a 1946, cuando se crea Coordinación de Informaciones de Estado (CIDE), en 2005 cambio su denominación, como ya se ha mencionado a Secretaria de Inteligencia.



Organización:

Esta es la estructura básica de la Secretaria de Inteligencia:

-Secretaria de Inteligencia:

*Subsecretaria A de Inteligencia Interior

-/Dirección de Inteligencia Interior

-/Dirección de Recolección Interior

-/Dirección de Observaciones Judiciales

-/Dirección de Contrainteligencia

-/Dirección de Comunicación Social


*Subsecretaria B de Inteligencia Exterior

-/Dirección de Recolección Exterior

-/Dirección de Inteligencia Exterior


*Subsecretaria C de Apoyo

-/Con Áreas de Comunicaciones, Logística y la División Especial de Operaciones.


A estos departamentos hay que sumar, los de Dirección, Administración y Personal, y la Escuela Nacional de Inteligencia (ENI)


Personal y Medios:

La Secretaria de Inteligencia (SIDE), tiene su sede central en Buenos Aires, bases en todas las provincias argentinas, y otros servicios dispersos, en relación a su despliegue internacional, se cree que abarca unos 24 países.



Sede de la SIDE (Buenos Aires)




Respecto a su personal se cree que esta entre 2500 y 3000 personas, de las cuales, la mayor parte, un 80%, trabajan dentro de la Subsecretaria de Interior.



Su funciones son:

1. Formular el Plan de Inteligencia Nacional.

2. Diseñar y ejecutar los programas y presupuestos de inteligencia inscritos en el Plan de Inteligencia Nacional.

3. Planificar y ejecutar las actividades de obtención y análisis de la información para la producción de la Inteligencia Nacional y de la Contrainteligencia.

4. Dirigir y articular las actividades y el funcionamiento del Sistema de Inteligencia Nacional, así como también las relaciones con los organismos de inteligencia de otros Estados.

5. Coordinar las actividades de Seguridad Interior y Defensa Nacional con los funcionarios designados por los ministros de las áreas respectivas, cuyo rango no podrá ser inferior al de Subsecretario de Estado.

6. Requerir a todos los órganos de la Administración Pública Nacional la información necesaria para el cumplimiento de sus funciones.

7. Requerir la cooperación de los gobiernos provinciales cuando ello fuere necesario para el desarrollo de sus actividades.

8. Coordinar la confección de la Apreciación de Inteligencia Estratégica Nacional y del consecuente plan de reunión de información.

9. Elaborar el informe anual de actividades de inteligencia a los efectos de su presentación ante la Comisión Bicameral de Fiscalización de los Organismos y Actividades de Inteligencia del Congreso de la Nación. A tales efectos, los organismos del Sistema de Inteligencia Nacional le deberán brindar toda la información correspondiente.

10. Entender en la formación, capacitación, adiestramiento y actualización del personal perteneciente a la Secretaría de Inteligencia y participar en la capacitación superior del personal de inteligencia, a través de la Escuela Nacional de Inteligencia.

11. Proporcionar al Ministerio de Defensa la información e inteligencia que fuere menester para contribuir en la producción de la Inteligencia Estratégica Militar.

12. Celebrar convenios con personas físicas o jurídicas, de carácter públicas o privadas que sirvan para el cumplimiento de sus funciones.


La SIDE dispone de una subsecretaria de inteligencia de apoyo, y de la dirección de observaciones judiciales (DOJ) es la encargada de realizar y ejecutar aquellas actividades que precisan autorización judicial, también en ella se encuentra la escuela nacional de inteligencia.


La Escuela Nacional de Inteligencia (ENI), es el instituto nacional de mayor nivel de capacitación, desarrolla cursos de formación general en Inteligencia para funcionarios de los tres poderes, tanto de la Nación como de las provincias. en 2001 se hicieron 54 cursos para personal ajeno a la Secretaría, con una concurrencia de 2000 personas; 152 conferencias, con una concurrencia de 10.000 personas; y 21 simposios con una concurrencia de 1500 personas.


En 1998 el Secretario de Inteligencia de Estado aprobó un nuevo plan de capacitación, donde se separa la capacitación básica de la capacitación avanzada; la capacitación básica es la que tradicionalmente conoce el agente de Inteligencia cuando ingresa al organismo, mientras la avanzada se desarrolla en cursillos de capacitación específica.



Inteligencia Militar:

Los organismos de inteligencia de las Fuerzas Armadas tienen a su cargo la producción de la inteligencia estratégica operacional y la inteligencia táctica necesarias para el planeamiento y conducción de operaciones militares y de la inteligencia técnica específica.



SISTEMA DE INTELIGENCIA ARGENTINO… ¿FICCION O REALIDAD?

Por el Dr. Ramiro Anzit Guerrero



Marco legal de la actividad de Inteligencia en la Argentina La ley 25.520 (Ley de Inteligencia Nacional) es la que establece la estructura del Sistema de Inteligencia argentino, que estaría constituido por la sumatoria de todos los organismos del Estado que están coordinados por la Secretaria de Inteligencia (ex SIDE) para la seguridad tanto exterior como interior de la Argentina. A su vez la ley describe las diferentes dependencias de Inteligencia y Contrainteligencia y sus funciones específicas. Integran este Sistema la Secretaría de Inteligencia; la Dirección Nacional de Inteligencia Criminal y la Dirección Nacional de Inteligencia Estratégica Militar. La Secretaría de Inteligencia depende de la Presidencia de la Nación, y es el principal organismo de Inteligencia que dirige a todo el Sistema de Inteligencia argentino, a la vez que es la encargada de la producción de la Inteligencia Nacional y Contrainteligencia. La Dirección Nacional de Inteligencia Criminal, con dependencia de la Secretaría de Seguridad Interior, tiene como función la producción de Inteligencia Criminal. Por su parte, y de acuerdo al art. 15 de la ley 23.554, la Dirección Nacional de Inteligencia Estratégica Militar, bajo la orbita del Ministro de Defensa, tiene como principal actividad la obtención de Inteligencia Estratégica Militar que recaban las fuerzas Armadas (Ejercito, Marina y Fuerza Aérea). Según la letra de la ley 25.520, por Inteligencia se entiende “La actividad consistente en la obtención, reunión, sistematización y análisis de la información específica referida a las amenazas, riesgos y conflictos que afecten la seguridad exterior e interior de la Nación”. Mientras que la Contrainteligencia es “La parte de la Inteligencia referida a la actividad que se realiza con el propósito de conjurar operaciones de espionaje, sabotaje y/o actividades psicológicas secretas llevadas a cabo por actores que representen amenazas o riesgos para la seguridad de la Nación”. Por Inteligencia Criminal entiende “La parte de la Inteligencia referida a las actividades criminales específicas que, por su naturaleza, magnitud, consecuencias previsibles, peligrosidad o modalidades, afecten la libertad, la vida, el patrimonio de los habitantes, sus derechos y garantías, las instituciones del sistema representativo, republicano y federal que establece la Constitución Nacional”. La Inteligencia Militar es “La parte de la Inteligencia referida al conocimiento de las capacidades y debilidades del potencial militar de los países que interesen desde el punto de vista de la defensa nacional. Así como el ambiente geográfico de las áreas estratégicas operacionales determinadas por el planeamiento estratégico militar”. Según la normativa, ninguno de los organismos de inteligencia argentinos pueden realzar tareas represivas ni acciones de tipo policial, aunque la ley plantea la ambigüedad de que pueden ser convocados judicialmente para tales actividades en cuestiones que ingresen en el marco de su ‘competencia’. Tampoco pueden discriminar en sus informes o información almacenada según grupos étnicos, raciales o religiosos, o datos sobre la vida privada de las personas, los partidos políticos, ONGs o actividades licitas que efectúan los ciudadanos. También no pueden influir a través de ningún medio en los ámbitos militares, fuerzas de seguridad, o en las áreas sociales, económicas, relaciones internacionales, opinión pública o en los medios de comunicación. A su vez no pueden los miembros de estas dependencias revelar información de inteligencia sobre los ciudadanos y las diferentes organizaciones que desarrollan actividades en el país. De la misma forma se les prohíbe la intervención telefónica, postal o de cualquier medio de transmisión de datos, salvo que estén autorizados por la autoridad judicial correspondiente.

La Inteligencia argentina en los últimos años. Hasta aquí, en el plano teórico, podemos considerar que la Republica Argentina, tiene un Sistema de Inteligencia que esta avocado a la seguridad de la población, dentro del marco del respeto a los derechos fundamentales y dirigidos a las posibles amenazas exteriores. Pero podemos preguntarnos si en los hechos ¿siguen los servicios de inteligencia de la Argentina estos lineamientos o son un brazo poderoso y oculto del gobierno de turno o de facciones políticas infiltradas en dichos organismos, para perseguir a los opositores a la vez que son utilizados como ‘caja negra’ para el manejo de fondos reservados de uso discrecional en acciones sospechosas? En los últimos años los ‘espías’ argentinos han sido criticados desde varios sectores, por acciones que llevaron a cabo yendo en contra de las funciones y atribuciones que tenían por ley sus respectivos organismos de Inteligencia. A continuación vamos a efectuar una breve descripción de los hechos más significativos de los últimos años. Con respecto a la causa AMIA son muchas las sospechas y acusaciones hacia los organismos de Inteligencia de la Argentina. Como consecuencia de la denuncia que efectuó Claudio Lifchitz, antiguo prosecretario del juez Galeano, en el año 2000 en relación a la supuesta trama que se tejía para darle una solución judicial ficticia al atentado terrorista, donde murieron 85 personas, se comenzó a investigar el pago ilegal de 400.000 dólares que hizo la SIDE a Carlos Telleldín, uno de los principales imputados en la causa, para desviar las pistas hacia miembros de la Policía Bonaerense, por medio de un expediente paralelo al de la AMIA, llamado Brigadas. Este descubrimiento llevo a que el actual tribunal oral que lleva la causa, deje sin efecto todo lo realizado por Galeano.

La ultima intervención de la actual Secretaria de Inteligencia sobre la AMIA, en el año 2005, fue la afirmación de que habían detectado a quien fuera el terrorista suicida que se había inmolado contra la sede de las Mutuales Israelitas Argentinas. Dijeron que Ibrahim Hussein Berro, de nacionalidad libanesa, había sido el conductor de la camioneta Trafic que se estrelló contra el edificio. Este supuesto éxito de inteligencia, cayó por la borda cuando el hermano de Ibrahim, Abbas Hussein Berro, informó que su hermano murió en el sur del Líbano y que era falsa la acusación de su participación en el atentado en la ciudad de Buenos Aires, en el año 1994.

Abbas dijo que por pedido de personal de inteligencia argentino, les había dado una foto de su hermano y que luego estos inventaron toda la historia, inclusive exhibiendo otra foto que no era de su hermano. Luego de esto la Secretaria de inteligencia se llamó a silencio con respecto al tema del terrorista suicida.

En el año 1999 la SIDE realizó un informe en el cual advertía que sus agentes encubiertos en la Triple Frontera, habían detectado y filmado la presencia de miembros de Al Qaeda, tanto de la facción sunnita como shiíta, que estaban trabajando en conjunto. Esta información fue descartada por fuentes norteIberoaméricanas e israelíes, debido a que no es parte del modus operandis de estas organizaciones, la colaboración entre las dos facciones más enfrentadas dentro del seno del Islam. Por el contrario se puede observar la guerra cruenta inclusive por medio de atentados en países como Irak, Pakistán y la India entre estos dos grupos antagónicos. Para estas operaciones dijeron haber utilizado cámaras ocultas puestas cerca de las mezquitas e intervenido los teléfonos de comerciantes árabes y musulmanes, con la ayuda de Gendarmería y Policía Federal, para lo cual tuvieron que hacer un listado de todos los musulmanes que simpatizaban con la causa de la Guerra Santa. Según el informe, Bin Laden había instalado una base de operaciones en la región, donde captaba fondos, daba entrenamiento militar y permitía la recepción de terroristas prófugos de la justicia internacional. Todo esto, según los agentes de la SIDE, era posible gracias al apoyo de la población local, principalmente de los que vivían en Ciudad del Este (Paraguay) y Foz do Iguazú (Brasil). Este hallazgo insólito y solo detectado por la inteligencia criolla, se dio en el marco de la creación de la Dirección de Terrorismo Internacional dentro de la SIDE, dirigida en ese momento por el menemista Hugo Anzorregui, iniciativa que surgía de la denominada Sala Patria en disputa por poder en ese momento con la sección de Contrainteligencia o Sala Estados Unidos, en alusión al nombre de la calle donde se encontraba la sede del organismo. El resultado final ante la falta de pruebas de la presencia del ‘eje del mal’ en la Argentina, fue la declaración de la Secretaria de inteligencia diciendo que los miembros de las organizaciones terroristas en Triple Frontera, habían huido a Medio Oriente debido a la cantidad de efectivos de inteligencia de varias países que habían llegado al lugar ante la denuncia de peligro inminente que emanaba del informe de la SIDE. A pesar del escándalo argentino dentro de las agencias del espionaje mundial, el juez Galeano, actualmente cuestionado por el manejo de la causa AMIA, ordenó en ese momento por escrito que se sigan las tareas de inteligencia en la zona, teniendo como base la hipótesis del informe secreto de la SIDE. En el gobierno del presidente de la Rua, el mayor escándalo de la SIDE fue el pago de sobornos a los senadores, con el fin de lograr la aprobación de la cuestionada Ley de Flexibilidad Laboral. En ese momento el empresario Fernando de Santibáñez era el secretario de la SIDE. En enero del 2000, Santibáñez le pidió al entonces presidente de la Rua que le diera excepcionalmente a la secretaria de Inteligencia, 50 millones de dólares. El resultado final fue que el Senado votó la media sanción de la ley, que necesitaba con urgencia el gobierno de la Alianza. La SIGEN (Sindicatura General de la Nación) que auditaba a los organismos del Estado, incluida la SIDE, determinó que en ese año la Secretaria de Inteligencia había gastado 200 millones de dólares sin poder especificar su destino, incluidos los 50 millones de dólares que el gobierno le dio de forma irregular. Finalmente, se determino que 6,5 millones de dólares fueron para pagar las coimas del Senado. La operatividad habría sido hecha por medio del ‘arrepentido’ Mario Pentaquarto, en ese momento secretario parlamentario, cuando el 18 de abril del 2000 retiró de la sede de la Secretaria de Inteligencia, el dinero que luego fue repartido entre los senadores corruptos. Una de las consecuencias del escándalo del Senado habría sido la renuncia de ‘Chacho’ Álvarez como vicepresidente del gobierno aliancista. También en el 2000, la inteligencia nacional se vio cuestionada ante la denuncia de Aníbal Ibarra de tener su oficina llena de micrófonos, al asumir el cargo de Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. En los últimos tiempos, vulnerando el derecho a la privacidad de los argentinos, el gobierno ‘K’ intenta que las conversaciones telefónicas y los e-mails de todos los ciudadanos, puedan ser guardadas por la actual Secretaria de Inteligencia, por un periodo de hasta 10 años para prever posibles acciones delictivas que aun no se hayan efectuado, en una especie de analogía con la película futurista Minority Report, interpretada por Tom Cruise, en la cual el Estado ‘Gran Hermano’ detenía a los supuestos delincuentes antes de cometer los hechos ilícitos, a pesar de que la realidad era que el sistema se constituía en una forma encubierta de persecución de los opositores.

Cabe destacar que en el país mas afectado por los cambios jurídicos en relación al tema Seguridad después de los atentados del 11-S, Estados Unidos de Iberoamérica, las nuevas leyes solo permiten el almacenamiento de la información privada de los ciudadanos por un máximo de un año, o sea diez veces menos tiempo que lo que pretende el actual gobierno argentino. Es así como la Cámara en lo Contencioso Administrativo determinó la inconstitucionalidad de la ley 25.873 (llamada Ley Espía) que había sido sancionada sin debate parlamentario a fines del 2003 y también del decreto 1563. Esta decisión, posteriormente, fue ratificada por la Cámara Nacional de Apelaciones Contencioso Administrativo Federal. El fallo judicial se dio después de que se realizaran dos denuncias sobre intervenciones telefónicas en seis dependencias publicas, lo que motivo una investigación judicial de parte del Consejo de la Magistratura y la Legislatura porteña. La discusión pública que despertó estas medidas impulsadas por Kirchner, obligo al presidente a no aplicar, por el momento, la ley espía aunque la misma sigue en vigencia y podrá ser activada cuando el gobierno tome la decisión de hacerlo.

CONCLUSIONES La actual Inteligencia argentina se preocupa más de las cuestiones de política interna nacional y de las actividades de los conciudadanos, que de resguardar al país de las amenazas reales como son el terrorismo, el narcotráfico y el crimen organizado. Realizan actividades que van contra la normativa que los rige, vulnerando así los principios constitucionales y el sistema republicano de gobierno. En sus informes y dependencias clasifican a los ‘sospechosos’ por su etnia, religión o tendencia política como en el caso de los musulmanes y árabes que viven en la Triple Frontera. Suelen sembrar pistas falsas y desviar la línea de investigación en causas, tan trascendentes como la del atentado de la AMIA, a la vez que han manipulado y pagado sobornos para encubrir sus acciones ilícitas. La actividad de guerra psicológica en los medios de comunicación para desviar la opinión publica, ha quedado demostrado en casos como el del supuesto terrorista suicida. Han sido la caja negra de los gobiernos de turno, por medio de los denominados fondos reservados, que han sido utilizados en detrimento de los argentinos y a favor de ciertos grupos económicos, como en el caso del pago de sobornos en el Senado. Por la falta de seriedad, eficiencia y discreción al revelar las fuentes han perdido el respeto y la confianza de los demás servicios de inteligencia de la comunidad internacional, a la vez que están desprestigiados y mal vistos por la sociedad argentina, a diferencia de otros países en el cual sus agentes secretos son altamente respetados (EE.UU., Rusia, Gran Bretaña, Francia, México, Chile, etc.). Los gobiernos de turno los utilizan como cobertura y brazo armado para sus persecuciones políticas, como se esta viendo actualmente con la ley Espía que dejaría a todos los habitantes de la Nación bajo un manto de sospecha. Sin duda hasta que en la Argentina no haya una reformulación del personal que actualmente integra los organismos de Inteligencia, incorporados en los diferentes puestos por acomodo partidario en vez de experiencia y capacidad técnica, y se profesionalice la carrera de agente y analista de inteligencia, seguiremos con la ficción de tener un Sistema de Inteligencia Nacional. Para concluir, podemos decir que en estos momentos los espías argentinos no son profesionales ni confiables como fuente seria de inteligencia, y son utilizados como la GESTAPO del poder de turno para neutralizar a los oponentes, por medio de aprietes sobre temas personales escabrosos, y obtener más poder económico y político, en vez de velar por la integridad del territorio nacional y la paz social y la seguridad de todos los argentinos.

Ordenadores Policias

El uso de tecnología de información para el analista de inteligencia y el investigador criminal se ha convertido en los últimos años en una de las herramientas más esenciales. Aun cuando el análisis pueda realizarse “a mano”, no debe subestimarse la siempre creciente sofisticación de los sistemas computacionales y programas informáticos, mucho menos en tareas y actividades vinculadas con procesos de análisis de información delictiva para generar inteligencia.



Hoy, la naturaleza, dinamismo, competencia y seguridad de las organizaciones en un mundo globalizado depende en muchos aspectos del uso eficiente y efectivo de las tecnologías de información y de las telecomunicaciones. En el mismo sentido, no se podrían llevar a cabo procesos analíticos de inteligencia confiables dentro de una organización policial o de seguridad privada, sin el apoyo del análisis asistido por computadora. Por el contrario, la existencia y diversidad de información contenida en múltiples bases de datos al interior de una empresa se constituyen en excelentes herramientas y soportes de apoyo para potenciar las directrices analíticas y operativas de investigación criminal.



El análisis de información para producir inteligencia de última generación contiene una gran cantidad de datos extraída de diferentes fuentes y en diferentes formatos. En algún lugar de estos datos puede estar la clave para resolver un caso pero permanece oculta debido a la gran cantidad de información y a una aparente aleatoriedad de hechos aislados. Por esta razón, dentro del análisis asistido por computadora en procesos de prevención e investigación criminal, es necesario conocer y aplicar un enfoque metodológico del ciclo del análisis de inteligencia, contar con herramientas informáticas (software y hardware) para actividades de análisis de inteligencia e investigación criminal, e identificar y explotar bases de datos propias así como el uso de fuentes abiertas (Internet).



Decisiones oportunas

El objetivo primario del análisis asistido por computadora dentro de los procesos de inteligencia criminal es ayudar al analista o investigador a mejorar el rendimiento para visualizar, analizar y comunicar información con significado hacia los tomadores de decisiones, sobre todo, tratándose de estrategias orientadas a la prevención de conductas ilícitas al interior de las organizaciones, tanto como el desarrollo de modelos de predicción de la conducta criminal.



Antes que nada, es necesario convertir los datos en información y después de analizarla entonces generar inteligencia. Sin embargo, es común una larga brecha entre la inteligencia procesada que los responsables en la toma de decisiones requieren, y las grandes cantidades de datos que las organizaciones recopilan cada día a través de sus unidades analíticas. Esto es algo que se conoce como brecha del análisis.



Hoy por hoy, la información y las telecomunicaciones son consideradas por los cuerpos policiales modernos y las empresas de seguridad vanguardistas como los principales medios estratégicos para abordar los problemas delictivos. A corto plazo, conoceremos de una enorme expansión de servicios de inteligencia y de unidades de análisis de información con fines esencialmente preventivos al interior de las organizaciones, particularmente en empresas privadas.



Ello depende también de la existencia de personal con aptitudes y actitudes orientadas al análisis junto con el compromiso de la organización de realizar inversiones adicionales constantes para estar actualizados siempre, sobre todo en materia de capacitación y concientización de la seguridad.



Retos

Asuntos como el lavado de dinero, el terrorismo, el crimen organizado y la ciber-delincuencia difícilmente pueden explicarse y atenderse, si antes no se comprende y analiza su origen. Este tipo de problemática precisa de análisis bastante profundos, y para ello, la instauración de una unidad de análisis de información que entregue resultados en el menor tiempo y con el menor costo posible.



También es imperativo comprender que una de las formas para reducir la brecha de análisis en inteligencia es dotar a estas unidades de tecnología de información, una metodología robusta de análisis y un determinado tiempo para pensar suficientemente los problemas a atacar antes de accionar las tareas operativas dentro de la toma de decisiones.

martes, 6 de mayo de 2008

Inteligencia económica como vector internacional de seguridad

Resumen

La inteligencia económica es un concepto que surge de la sinergia entre las capacidades individuales de gestión del conocimiento de la empresa, para convertirlo en un factor activo para la toma de decisiones anticipadas sobre riesgos y oportunidades, y de las capacidades de los Estados para añadir valor poniendo sus recursos al servicio de la mejor posición de sus empresas en los escenarios económicos globales. En un mundo global cuya columna vertebral está determinada, en una parte necesaria aunque no suficiente, por las relaciones económicas de intercambio financiero, energético y de comunicación, los países que cuenten con mejores capacidades para dotar de significado a la realidad y decidir aprovechando sus oportunidades y evitando los riesgos en esas dimensiones, serán los que obtengan mejores incrementos en la seguridad y bienestar de sus ciudadanos. Este Documento de Trabajo pretende definir una identidad de inteligencia económica que, sumando la responsabilidad social corporativa de las empresas y las capacidades de apoyo del aparato del Estado, incremente la seguridad económica de la sociedad y sus ciudadanos con un recorrido de sostenibilidad.

Introducción

Recientemente, el secretario de Estado y director del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), Alberto Sáiz Cortés, identificaba a la inteligencia económica como una de las prioridades del servicio secreto español.[1] No es que el CNI haya llegado de repente a la conclusión de que había que priorizar las actividades de inteligencia en el sector económico, porque es una de las áreas de atención relevantes en los servicios de inteligencia de los países con economías desarrolladas, sino que se aprovechaba un marco académico dedicado a reflexionar sobre el papel de la Inteligencia del Estado ante las nuevas realidades globales para dejar patente el interés de las administraciones públicas en esa línea de trabajo.

También la Comisión Europea, asumiendo en su literalidad parte de la introducción del informe Matre –considerado como el fundamento conceptual del modelo francés de inteligencia económica[2]–, define la inteligencia económica como el esfuerzo coordinado de obtención, tratamiento y difusión, con propósitos de explotación, de información útil para los operadores económicos, incluyéndose en este esfuerzo la protección de información considerada sensible para las compañías interesadas.[3] A partir de esta aproximación europea toda la información económica de una determinada calidad, por tanto, sería inteligencia económica. El informe Matre, además, destaca que la obtención de la información que revierta en inteligencia económica debe ser realizada por medios legales. Otros intentos de centrar la inteligencia económica como campo específico de conocimiento la restringen a la información que se obtiene y se procesa para construir la realidad acerca de recursos, actividades y políticas extranjeras;[4] consideran que su aportación es sensible para el logro de posiciones competitivas;[5] y la enmarcan dentro de un esquema estratégico,[6] ya sea éste al servicio de empresas individuales o de redes de empresas. En cuanto al papel que deben jugar o no las administraciones públicas en la inteligencia económica, los enfoques varían entre quienes abogan por que jueguen algún papel y quienes lo restringen a la intervención allá donde las compañías privadas no llegan por falta de recursos o competencia.[7]

Como vemos, pues, la inteligencia económica tiene que ver con información de naturaleza económica; interesa a los actores económicos y, por tanto, está relacionada con la economía de los Estados; forma parte de un conjunto de operaciones legales; y tiene alcance y naturaleza estratégicos. En poco más hemos conseguido ponernos de acuerdo en década y media de formalización de la inteligencia económica como objeto de estudio. Como bien subraya recientemente Herzog,[8] y como analizaremos más adelante, existe en la actualidad una viva controversia sobre si la inteligencia económica tiene que ser esencialmente una materia de los Estados, sobre si estos deben intervenir y en qué grado deben hacerlo dentro de un espacio considerado área de competencia de las empresas en el marco del sistema capitalista, sobre si cada país debe concentrar sus capacidades de inteligencia económica en empresas extranjeras o si debe incluir en los análisis a empresas nacionales; o sobre si es un dominio donde deban intervenir los servicios de inteligencia de los países y hasta qué nivel debe llegar o no esa intervención.

La gestión del conocimiento es una doctrina y una práctica incorporada a las empresas desde, al menos, hace dos décadas tras la revolución de las tecnologías de la documentación. Algo más modernos, al menos en su traducción práctica en la gran empresa, son otros conceptos como la vigilancia tecnológica, la inteligencia competitiva, la inteligencia de negocio (business intelligence) y, finalmente, la inteligencia económica. Todos constituyen ámbitos de gestión especializada de la información y de creación de conocimiento que tienen objetivos y planteamientos distintos y, a veces, disfuncionalmente desconectados entre sí en las grandes corporaciones. Del mismo modo, también se ha instalado una confusión conceptual que conduce, por ejemplo, a que la denominada inteligencia de negocio se utilice para referirse a procesos y tecnologías dedicadas a análisis de variables comerciales, la mayoría estadísticas, cuando un término como inteligencia de negocio debería denotar una realidad algo más ambiciosa. En realidad, todos estos apellidos de la inteligencia forman conceptualmente parte de un continuo que debería acabar en una cúspide coronada por una verdadera inteligencia de empresa.

Dimensiones de la inteligencia económica

A partir de los intentos y las dificultades de definir a la inteligencia económica que hemos mencionado, y en el momento de desgranarla conceptualmente, conviene desvincularla con claridad de otras actividades de información que pueden realizarse tanto por el Estado como por la empresa. La inteligencia económica no es espionaje, entendido éste como la obtención de información crítica en posesión de terceros, aunque el espionaje económico exista en el sector privado y en el público.[9] La obtención de información, incluida aquélla de naturaleza económica, que lleva a cabo el Estado a través de sus aparatos de inteligencia para servir a la seguridad nacional es un aspecto distinto y diferenciado de la inteligencia económica. Al tiempo que los servicios de inteligencia se dirigen a gestionar confidencial o clandestinamente fuentes de información que puedan aportar luz sobre amenazas económicas a fin de prevenirlas, la inteligencia económica está concentrada en explotar la información socioeconómica y empresarial disponible a fin de aprovechar los espacios de oportunidad en el posicionamiento económico, mientras utiliza el conocimiento elaborado para evitar o gestionar riesgos económicos emergentes. En este proceso, la mayor parte de la inteligencia económica procede de un buen sistema de observación, monitorización y explotación de fuentes abiertas de información (open source intelligence, OSINT). Así mismo, en la elaboración de conocimiento sobre situaciones que afectan a las operaciones comerciales de compañías que emplean sistemas de inteligencia económica, esas empresas pueden hacer uso en sus procedimientos de análisis de informaciones que, internamente, tengan la clasificación de confidencial (porque pertenezcan a dispositivos de innovación o a escenarios estratégicos de la compañía), pero en todo caso será información que se mantendrá compartimentada en el propio sistema de inteligencia individual de cada empresa en particular.

El imaginario colectivo también identifica a la inteligencia con el espionaje y con la seguridad del Estado. Sin embargo, la inteligencia económica, tal como estamos considerando y tal como pretende inscribirse en una cultura de inteligencia nacional con proyección global, no incluye al denominado espionaje industrial, esa “otra inteligencia” en palabras de Martín Barbero.[10] La contrainteligencia económica o el contraespionaje industrial, por su parte, están a nuestro modo de ver más relacionados con las capacidades generales de contrainteligencia de las agencias de seguridad de los Estados que, propiamente, con el capítulo que nos ocupa. Bien es cierto, no obstante, que el capítulo de la prevención de amenazas y gestión de riesgos difumina la línea conceptual entre espionaje económico e inteligencia económica. A nuestro modo de ver, la clave de separación entre un concepto y otro recae en los procedimientos de obtención de la información utilizada. En el espionaje económico, llevado a cabo por agentes públicos o privados, los métodos de obtención de la información habitualmente son clandestinos y utilizan dispositivos para evitar los controles establecidos por su depositario originario para proteger esa información; es decir, que el espionaje económico tiene naturaleza eminentemente ofensiva. La inteligencia económica, por el contrario, puede hacer uso de información confidencial o clasificada, pero su obtención se ha realizado de manera abierta, aunque esa apertura se halle restringida incluso a un individuo o a unos pocos. Aún así, las líneas conceptuales en estos casos no siempre son tan nítidas como nos gustaría.

Por otro lado, aunque íntimamente relacionado con la percepción existente –y dominante– acerca del concepto de inteligencia económica, sobresale la vinculación entre inteligencia e información clasificada (secreta, confidencial o reservada). La mayoría de las orientaciones teóricas actuales sobre la disciplina coinciden, siguiendo la estela del considerado padre de la inteligencia estratégica Sherman Kent,[11] en afirmar que la inteligencia se distingue, por ejemplo del conocimiento, en ser un procedimiento cuya naturaleza reside en el manejo de información secreta (secret information secretly acquired).[12] Una coincidencia que, aunque sigue siendo predominante, se ha puesto en cuestión, o por lo menos se ha intentado matizar, desde la emergencia del paradigma de fuentes abiertas (OSINT) en el trabajo de inteligencia.[13]

Ha sido, precisamente, la aplicación de la inteligencia a ámbitos distintos del militar originario o al ligado a los servicios de inteligencia de los Estados posterior, la que pretende encontrar nuevos espacios de significado a las distintas concepciones del término que encajan en los diversos espacios de la realidad social donde la inteligencia comienza a emerger. La cultura de inteligencia es, en buena parte, responsable de esta necesidad de adaptación o, por mejor decirlo, de cualificación semántica de la inteligencia. A medida que el trabajo de inteligencia se va normalizando en la sociedad y que el ciudadano, a través de la cultura de inteligencia, entiende que se trata de un conjunto de actividades de obtención y procesamiento de información para tomar las mejores decisiones en cada ámbito de responsabilidad, cada nueva aplicación de la inteligencia se debe definir con la máxima precisión para evitar equívocos y que los receptores del mensaje de inteligencia económica acaben entendiendo que no se trata de espionaje económico. En este sentido, en cuanto nos acercamos a definir la inteligencia económica y especialmente la inteligencia empresarial dentro de ella, nos encontramos con que su caracterización como disciplina del secreto pierde sentido porque buena parte de la inteligencia en la empresa procesa y produce información abierta y no clasificada, aunque su difusión y consumo finales puedan ser restringidos. A la distinción entre espionaje e inteligencia que es totalmente necesario subrayar en esta aplicación de la inteligencia a la empresa y a la economía, también es importante dejar claro que el secreto tiene su espacio en la inteligencia de empresa, pero no abarca a toda la inteligencia. En este punto sí es muy útil la tipología kentiana[14] de inteligencia como proceso, como producto y como estructura o sistema, poniéndola en interacción con el propio ciclo de inteligencia (dirección, obtención de información, evaluación, integración, análisis, interpretación y difusión).

A veces, en la inteligencia de empresa, la información que obtenga una compañía para ser analizada por su departamento especializado en inteligencia tendrá naturaleza confidencial, reservada o secreta según la política interna de protección de los activos estratégicos de la corporación, entendido el conocimiento como uno de esos activos. Del mismo modo, en la interpretación de la información para dotarla de significado y convertirla en inteligencia imbricada en la toma de decisiones, los analistas de la compañía producirán conclusiones o estimaciones (productos de inteligencia) cuya propia naturaleza sensible para el posicionamiento de la corporación aconsejará incrementar la protección de esa información, compartimentando su acceso mediante una etiqueta de clasificación de seguridad no ya ante competidores, sino dentro de la propia empresa. En todos estos hitos del proceso de inteligencia puede aparecer el secreto. Incluso, y más a menudo de lo que parece a primera vista, la información obtenida puede ser perfectamente abierta y desclasificada (OSINT), pero las conclusiones que contribuyen a construir en el escalón final de interpretación para la elaboración de inteligencia en la compañía pueden acabar teniendo naturaleza estratégica para la empresa, una naturaleza que es imprescindible proteger introduciendo clasificaciones de seguridad en la información. De esta manera, puede existir información que sea necesario clasificar (proteger) en el propio origen del proceso porque sea información muy sensible para la compañía; información convertida en inteligencia (significado orientado a la acción, si es posible anticipatorio) que se considera suficientemente importante como para ser protegida; y toda una serie de productos de inteligencia que acaban teniendo una difusión abierta o una difusión más restringida dependiendo de su alcance y contenido. Finalmente, si todo este entramado informativo de la inteligencia de empresa lo hacemos trascender hacia un esquema interactivo de inteligencia económica, donde la compañía se involucre en una red colaborativa que reciba inputs gubernamentales para operaciones globales en el extranjero, nos encontraremos con condicionantes hacia la seguridad de la información derivados, en algunos casos, de la presencia de elementos informativos obtenidos mediante espionaje por parte de los servicios de inteligencia del Estado.

Es decir, en inteligencia de empresa y, por ende, en inteligencia económica, se maneja un caudal variable de información sensible para las compañías individuales y sensible para los intereses económicos nacionales, un caudal que es imperativo clasificar dotándolo de seguridad. La inteligencia normalizada (aquélla que conecta con la toma de decisiones en las organizaciones) tiene por vocación reducir lo secreto a su mínima expresión pero, en un momento u otro del proceso, el producto de inteligencia puede acabar sensibilizándose, es decir, convirtiendo el resultado de la información procesada en información dotada de significados que la compañía debe proteger. La solución parece venir, de nuevo, mediante una cultura de inteligencia que intente, en primer lugar, considerar el proceso de inteligencia como una sistematización normalizada en la gestión del conocimiento que aporta valor cuando se aplica en organizaciones, siendo en ese sentido un modelo abierto. En segundo lugar, también como un proceso donde puede originarse la necesidad de proteger la información, la obtenida o la producida, convirtiendo entonces a algunas secuencias de ese proceso en demandantes de procedimientos acceso y difusión restringidos. La manera de implantar esta aparente dualidad en la empresa es, por un lado, elaborando productos de inteligencia y, por otro, tecnificando esa elaboración de inteligencia.

En efecto, aproximarse a la inteligencia como un conjunto sistematizado de procesos y metodologías desarrolladas en una línea de producción interna al servicio de la decisión en la compañía, dedicada esta línea a elaborar productos de inteligencia dirigidos a consumidores (ejecutivos o directivos de la empresa), hace posible adaptar la inteligencia (customisation) a las necesidades corporativas, de forma que se consigue un amplio repertorio de informes consumibles que permite conciliar la apertura y normalización de la inteligencia con la protección de los segmentos informativos que sea menester. La producción de informes a medida, sirviendo a las distintas necesidades informativas de la corporación, se consigue situándola como eslabón resultante de un sistema socio–técnico[15] que combine:

(a) El diseño del modelo de inteligencia basado en la doctrina más apropiada para conseguir los objetivos que se ha planteado la empresa introduciendo la inteligencia en sus modos de trabajo (no es igual aplicar un modelo de inteligencia para cubrir necesidades de seguimiento de noticias en Internet para la vigilancia de tecnológica que afecten a la empresa, que otro para responder a requerimientos de alerta estratégica, que otro enfocado a la competencia, que otro dedicado a la acción prospectiva general).

(b) La articulación de una célula o una unidad de inteligencia dotada de estructura armonizada, por una parte, con la identidad y organización de la compañía y, por otra, con el propio enfoque del modelo de inteligencia elegido.

(c) Una reingeniería de procesos para adaptar procedimientos sistematizados de recogida, tratamiento, análisis e interpretación de la información para la operativa de la estructura de inteligencia.

(d) Una arquitectura tecnológica que soporte toda la estructura de inteligencia.

(e) Un proyecto de capacitación de recursos humanos en dos planos: el tecnológico, relacionado con las nuevas herramientas informáticas de las que van a ser usuarios; y el metodológico, destinado a que los analistas y consumidores de inteligencia se formen, los unos en metodología de tratamiento y análisis de información, y producción de inteligencia, mientras los otros lo son en teoría general de inteligencia. En experiencias de implantación de sistemas de inteligencia tanto en sector público como en privado se ha comprobado que una mínima capacitación de los consumidores de inteligencia aporta valor sustantivo al funcionamiento óptimo del sistema (es difícil que un consumidor directivo de una compañía demande de sus analistas un informe prospectivo basado en escenario si desconoce que existe esa técnica y cuáles son sus bondades y limitaciones).

La implantación de un sistema de inteligencia de empresa en una compañía que esté apoyado por metodologías potentes que traducen su funcionamiento operativo a través de tecnologías de apoyo, posibilita la creación de un repertorio amplio de productos de inteligencia elaborados a medida para los consumidores. Las soluciones tecnológicas distribuidas en módulos de recogida, de almacenamiento y de estructuración de información permiten al analista concentrar sus capacidades en aquello que peor hacen todavía las soluciones informáticas: interpretar la realidad. Los sistemas con base tecnológica, sustentados en metodologías de tratamiento y análisis de información, sitúan a los analistas en la fase final de dotación de significado para la realidad conectada a la decisión en donde quiere situarse la corporación. Los sistemas metodológica y tecnológicamente afinados permiten automatizar, vía criterios programados por el usuario, buena parte de la recogida de información masiva, de su tratamiento y almacenamiento e, incluso con mínima supervisión, del descubrimiento inicial de patrones relacionales entre elementos informativos, lo que deja al analista ante el comienzo de la secuencia de razonamiento para la extracción de conclusiones y le remedia el problema, irresoluble para un humano sin tecnología, de procesar cada vez más ingentes volúmenes de información de cada vez más fuentes informativas.

Con el ánimo de aclarar las áreas más difusas que existen entre estos términos, podríamos apuntar que otra diferencia entre espionaje e inteligencia económica es que el espionaje es un método de obtención de información mientras que la inteligencia hace referencia a todo el proceso desde que esa información se recoge, se procesa, se analiza y se interpreta hasta que se difunde.[16] De manera que la inteligencia económica, sobre todo si en ella participa algún servicio público de inteligencia tradicional, puede incluir algún tipo de información que haya sido obtenida por espionaje. Este último punto de conexión entre inteligencia económica y espionaje, en todo caso, no afecta éticamente a la inteligencia empresarial, que se inscribe en la inteligencia económica pero que no abarca a toda la inteligencia económica. Desde nuestra perspectiva, una manera de centrar epistemológicamente a la inteligencia económica es abordarla como una disciplina que surge a partir de la aplicación convergente de todos los esfuerzos, públicos y privados, al ámbito de la sociedad. Así, la inteligencia llevada a cabo por las compañías en el ámbito de lo privado para mejorar su posicionamiento sería inteligencia empresarial, alimentada por las distintas líneas de desarrollo o de enfoque del modelo de inteligencia escogido y el sistema destinado a implantarlo (vigilancia tecnológica, vigilancia corporativa, alerta temprana, inteligencia de mercado o negocio e inteligencia competitiva). En principio, pues, la inteligencia empresarial no incorpora espionaje de ninguna clase. En la medida en que esa inteligencia empresarial se suma a una supracategoría al servicio del interés público, del ciudadano, comienza la inteligencia económica. La participación de los actores públicos de inteligencia general puede añadir piezas de espionaje a los flujos de información. Así pues, legal y éticamente, la inteligencia de empresa no debería asumir ninguna variante de espionaje industrial, que no le negaría ontológicamente su carácter de inteligencia al proceso pero sí lo haría inviable en legitimidad.

Esta perspectiva de inteligencia económica, evidentemente, no descarta otras discusiones sobre su alojamiento epistemológico (también podría considerarse inteligencia económica a una actividad sistematizada y metodológica en ese sentido que decidieran abordar nada más las cámaras de comercio, por ejemplo) pero nos puede servir como un modelo (construct) inicial de trabajo. La necesidad de trascendencia de la inteligencia económica con respecto a la denominación empresarial nos la sitúa, por tanto, en el espacio de una actividad cooperativa, colectiva, multidimensional (no atiende sólo a claves econométricas, ni sólo de negocio, ni sólo de una empresa o gremio, sino que se convierte en una disciplina social) e integradora por arriba de enfoques más restringidos por debajo. En cierto sentido, la inteligencia económica, como sistema complejo, debería ser un estrato interpretativo de realidad cuyas propiedades emergentes fueran el resultado de la combinación interactiva, y no de mera agregación, de inteligencias empresariales en sus variantes y de inteligencia con un fin: el incremento de la seguridad, el progreso y el bienestar de los ciudadanos gracias al posicionamiento del Estado como actor geoeconómico global.

La inteligencia económica es, en definitiva, un marco de trabajo general orientado al bienestar colectivo. Estructuralmente, requiere que las empresas construyan sus propias capacidades internas de inteligencia empresarial, cada una de las cuales sirve a las compañías individualmente en sus legítimas aspiraciones competitivas. Esa cultura de ejercicio sistemático y sistematizado de inteligencia empresarial está conectada, en red, a una serie de servicios públicos que garantizan sinergia y productividad, uno de los cuales es el aprovechamiento de las capacidades de inteligencia enfocadas en el ámbito económico internacional, específicamente, para detectar oportunidades, anticipar riesgos y generar los espacios para favorecer la competitividad de las empresas en el exterior. Al tiempo, a esa red social de inteligencia económica se le suman las contribuciones de una serie de actores (universidades, centros de innovación, fundaciones y asociaciones) sobre las cuales un observador público de inteligencia económica está prestando atención para señalizar fortalezas que puedan sumar en la dinámica de desarrollo de la red nacional de inteligencia económica. Por tanto, en inteligencia económica, la inteligencia de empresa sirve a la empresa, no al Gobierno. La inteligencia de empresa es una función individual y privada sustentada en el axioma de no injerencia del Estado. La diferencia de la inteligencia económica con respecto a los esfuerzos empresariales de sistematización del conocimiento es que aquélla crea un concepto nacional, de base social, destinado a que los ciudadanos, a través de distintas colectividades (una de ellas el propio Estado), contribuyan como actores económicos al progreso y al bienestar. El Estado, en esta idea, está al servicio de la promoción de la empresa sumando y coordinando con visión integradora.

Aplicaciones de inteligencia de empresa
Las distintas derivaciones de la inteligencia en empresa han sido definidas y analizadas desde distintos planos.[17] En lo que a una aproximación doctrinal se refiere, la inteligencia en la empresa puede desarrollar distintas capacidades dependiendo de la utilidad que cada uno de los desarrollos tenga para cada empresa. Algunas compañías sólo necesitarán observar su entorno tecnológico o de regulación, para estar al tanto; otras se concentrarán sobre la competencia; otras articularán todo tipo de capacidades para incrementar su poder de interpretar el entorno. Lo común a cualquier variante de la inteligencia en empresa puede sustanciarse a través de cuatro premisas:

(1) La inteligencia consiste en estructuras, modelos de integración, métodos, procedimientos y productos destinados a gestionar la información de la empresa para convertirla en conocimiento.

(2) La información tratada y convertida en conocimiento traduce una interpretación de la realidad que representa el significado que la empresa construye de su realidad concreta y del entorno en donde está inscrita.

(3) Ese conocimiento se aplica a la toma de decisiones en los planos de la empresa para los que se hayan articulado las capacidades de inteligencia.

(4) Esas decisiones tienen un enfoque anticipatorio, prospectivo.

Por tanto, a nuestro modo de ver la inteligencia es el proceso de otorgar significado a la realidad, significado que se traduce en conocimiento orientable hacia la toma de decisiones con perspectiva anticipatoria. Ese enfoque prospectivo y activo, que distingue a la inteligencia del conocimiento, es el que liga a esta capacidad con la gestión de riesgos y oportunidades. Dentro de la inteligencia de empresa pueden habilitarse varios escalones concatenados de desarrollo, que buscan objetivos progresivos. Entre ellos, tenemos la vigilancia corporativa (llamada tecnológica), la inteligencia comercial, de negocio o de mercado (business o market intelligence) y la inteligencia competitiva.

La vigilancia corporativa es la observación sistemática y sistematizada de entidades y asuntos que resultan de interés en el entorno de negocio de una corporación. Si estamos considerando una empresa, por ejemplo del sector energético, serán los reguladores de la administración pública u otros actores energéticos o investigadores especializados en energía las entidades informativas de interés para que esa empresa los ponga en observación en su sistema de vigilancia. Por otro lado, también se deberán monitorizar cualquier acción comercial o noticia difundida en fuentes abiertas relacionadas con el sector. Por tanto, resumimos diciendo que la vigilancia corporativa está destinada, específicamente, a conocer qué está pasando en el entorno operativo y estratégico de la empresa en su área de negocio. Inicialmente, las empresas y corporaciones situaron la vigilancia corporativa en la vigilancia tecnológica,[18] muy ligada a procesos de investigación e innovación en tecnologías[19] (como las patentes) y centrada primordialmente en la observación del espacio exterior a la compañía relacionado con el diseño y desarrollo de nuevos componentes tecnológicos.[20] Actualmente, sin embargo, la vigilancia debería conceptuarse como una dimensión a medio camino entre la observación o monitorización de fuentes y la inteligencia competitiva, teniendo propósito y alcance corporativo, una de cuyas especializaciones o focos puede ser (tal vez el único en algunas compañías) el tecnológico.

La inteligencia de negocio –casi siempre denotada con su apelativo anglosajón: business intelligence– se ha concentrado muy específicamente en la explotación estadística de datos cuantificados y tratados por medio de soluciones informáticas específicas. La mayoría de las arquitecturas de business intelligence han avanzado hacia programas centrados en tecnología que sintetizan y estructuran información cuantitativa y ofrecen toda una serie de operadores estadísticos para la explotación de esos datos, finalizando con herramientas para la presentación formateada de informes con soporte gráfico amigable. Esta puede ser una solución si una compañía busca tratar estadísticamente repositorios de información cuantitativa. Si además persigue integrar esos resultados en una interpretación comprensiva (más cualitativa) de la realidad de la empresa, necesitará integrar la business intelligence en alguna clase de sistema de gestión del conocimiento o de inteligencia. Otra acepción de la business intelligence tiene que ver con la obtención de evidencias (investigación) sobre los aspectos concretos que una compañía necesita conocer, a menudo para afrontar una contingencia, una negociación o un riesgo, mediante los servicios proporcionados por compañías multinacionales de gestión de riesgos o de investigación privada. Así mismo, puede apuntarse una tercera derivación de business intelligence en su intersección con la inteligencia de mercado (market intelligence), concentrada en la explotación estadística de información para interpretar la evolución de área de negocio basándose en indicadores cuantitativos.

Por su parte, la inteligencia competitiva se entiende orientada a la observación –y a la acción posterior– del espacio de competencia de la empresa para detectar riesgos y, sobre todo, para aprovechar oportunidades, siguiendo a Porter.[21] La inteligencia competitiva debería incluir un mínimo de vigilancia corporativa, aunque no siempre lo está haciendo en los modelos que se establecen. Y debería hacerlo porque la inteligencia competitiva tiene que ver con la observación de los actores y sucesos o tendencias que influyen y conforman el espacio de competencia de una empresa. Esa monitorización en concreto demanda un esfuerzo sistemáticamente dirigido a escrutar, por medios legítimos, el comportamiento, las actividades y los futuribles del resto de empresas y actores que comparten espacio de negocio o son adyacentes o incidentes. La vigilancia corporativa está, además, conectada con la inteligencia competitiva a través de la implantación de esquemas de alerta temprana. En efecto, la inteligencia competitiva observa el espacio de negocio para detectar amenazas y oportunidades y para descubrir vulnerabilidades y fortalezas de la compañía, compensando las unas y poniendo en práctica las otras. Cuando esa labor forma parte de los procesos sistemáticos y las estructuras de la empresa, la inteligencia competitiva incluye un sistema de indicadores de riesgo dedicados a advertir anticipadamente a quienes deben tomar la decisión de que su compañía se va a enfrentar a una amenaza más o menos concreta.

A tenor de las exploraciones realizadas entre empresas estadounidenses, como la realizada por la Competitive Intelligence Foundation en cooperación con la Society for Competitive Intelligence Professionals, la inteligencia competitiva no es una actividad actualmente sistematizada en las corporaciones. Está considerada una función menor que, si se lleva a cabo, se hace de una manera disgregada, desconectada y por parte de varios departamentos de una misma corporación. Las unidades de las empresas que llevan a cabo funciones de análisis competitivo para escrutar a la competencia emplean, fundamentalmente, herramientas como el análisis de fortalezas, debilidades, oportunidades y amenazas (Strengths, Weaknesses, Opportunities and Threats, SWOT y DAFO, en español). Son unidades enfocadas al análisis del mercado que prestan servicio a una variedad no catalogada de consumidores dentro de la propia organización.[22] En España, una investigación llevada a cabo entre 716 empresas exportadoras concluyó que únicamente un tercio de ellas conoce el significado de la inteligencia competitiva y que el 75% analizan al competidor a través de procedimientos informales y de manera discontinua. La investigación revela que el interés por la inteligencia competitiva encuentra a la cultura interna de la empresa como el principal obstáculo para el avance en estos procedimientos sistemáticos para la gestión de la información corporativa.[23]

Por último, existe un ámbito de aplicación de la inteligencia en empresa que son las operaciones de inteligencia, un área de aplicación tabú que no se explora habitualmente porque se asocia con el espionaje tradicional en el inconsciente empresarial y comparte el mismo rechazo cultural, como ya hemos mencionado más arriba. En realidad, las operaciones de inteligencia no son nada que no se haya venido haciendo en las empresas desde el principio de los tiempos, con preferencia en operaciones de posicionamiento o de competencia. Las operaciones de inteligencia consisten en una pluralidad de movimientos corporativos dedicados a disminuir o anular la influencia o cuota de mercado de un adversario competitivo, a condicionar su posición o a manipularlo dentro de la legalidad. Las operaciones de inteligencia empresarial, al servicio de las decisiones corporativas, utilizan muchos de los instrumentos que, como la comunicación persuasiva, ya son aplicados por las compañías sobre las áreas de negocio. La diferencia es que, con su imbricación en inteligencia, las operaciones de empresa ganarían en eficiencia y estarían basadas en un mejor conocimiento del entorno y de sus actores. En este punto, la inteligencia de empresa está íntimamente ligada a la decisión y acción corporativa, muy concebidas para nutrir procesos de prospectiva normativa o prescriptiva y útil para aplicar modelos que, como el target centric,[24] están diseñados para actuar sobre la conformación de escenarios y el comportamiento de actores corporativos específicos.

Sistemas de alerta temprana (“indication and warning intellligence”)
La alerta temprana es un concepto de implantación progresiva en diversos escenarios para la evaluación y resolución de crisis[25] que, como ocurre con frecuencia en este tipo de aplicaciones de la seguridad entendida en sentido amplio y social, procede de la doctrina militar. En concreto, es una mezcla entre igual denominación utilizada después de la Segunda Guerra Mundial para denominar sistemas específicos de defensa y respuesta rápida (early warning) implementados por las Fuerzas Aéreas y la doctrina de indication and warning intelligence (inteligencia de indicadores) formalizada y sistematizada en los años cincuenta del siglo pasado en EEUU por Cynthia Grabo,[26] entonces analista de la Defense Intelligence Agency (DIA).

Aplicados a los dominios de la inteligencia de empresa, los sistemas de alerta temprana se sitúan metodológicamente entre la vigilancia corporativa y la inteligencia competitiva. En términos funcionales, están llamados a emitir indicadores de riesgo corporativo en áreas de negocio permitiendo a los directivos de la empresa decidir anticipadamente para evitar un perjuicio. Considerada esta utilidad, la asociación de los esquemas de alerta temprana con la implantación de procedimientos sistematizados de evaluación del riesgo en la empresa constituye una estructuración más que recomendable. Adicionalmente, y en el ámbito de empresa, los sistemas de alerta temprana pueden enfocarse no sólo sobre riesgos, sino sobre la detección temprana de oportunidades, inscritos en dinámicas de prospectiva prescriptiva.

Haciendo un planteamiento ideal, un sistema de alerta temprana en la empresa incorpora procedimientos de evaluación del riesgo y está conectado a procesos, más o menos protocolizados, de toma de decisiones. En concreto, los indicadores de riesgo deberían canalizarse a través de dos tipos de respuesta: una preventiva para evitar o gestionar un riesgo o para aprovechar una oportunidad; y otra de contención, principalmente ante amenazas corporativas, una vez que el riesgo se ha traducido en un peligro emergente para las operaciones de negocio de la compañía y hay que producir una respuesta reactiva.

La alerta temprana para riesgos y oportunidades en la empresa está construida sobre una base de indicadores que marcan, anticipadamente, a esos riesgos y oportunidades. Esos indicadores de riesgo y oportunidad son fórmulas cualitativo–cuantitativas compuestas por los elementos que se supone conforman cada uno de los riesgos –y oportunidades– que pueden detectarse o preverse en el área de operaciones de la empresa. La elaboración de indicadores es una tarea exhaustiva y su calibración un proceso continuo. Los conjuntos funcionales más complejos de indicadores para una empresa multinacional están limitados sólo por el foco que quiera poner la empresa en el análisis y los recursos permanentes que pretenda invertir. Los más completos –pero también los más exhaustivos e intricados– son las estructuras de indicadores compuestas por variables de naturaleza cuantitativa y por elementos de índole cualitativa procedentes, al menos, de las denominadas coordenadas política, económica, social, tecnológica, ambiental y legal (PESTEL) que afectan a los espacios estratégicos de operación de una compañía.

La estructura de indicadores de un sistema de alerta temprana en una empresa está montada sobre capacidades de gestión del conocimiento provistas para recoger información de todas las fuentes de interés, almacenarla y relacionarla, y trasladarla en canales automáticos o semisupervisados a un equipo de análisis destinado a calibrar la fuerza de cada indicador con respecto a umbrales de riesgo y oportunidad definidos. Cuanta mayor capacidad exista de cuantificar variables, mayor posibilidad habrá de utilizar modelos computacionales o algoritmos para basar los indicadores en ecuaciones matemáticas. Sin embargo, aunque éstas puedan aplicarse, sobre todo, a modelos econométricos o financieros, la experiencia en inteligencia de indicadores demuestra que, ante fenómenos sociales, los indicadores de riesgo deben contener tanto elementos cuantitativos como cualitativos, siendo en todo caso de naturaleza cualitativa la integración e interpretación finales.[27]

La sistematización de indicadores en una eventual capacidad nacional de inteligencia económica podría convertirse en una labor inicial, sectorizada y de servicio público a empresas estratégicas. Este eventual servicio de la capacidad nacional de inteligencia podría evolucionar hacia un sistema nacional de alerta temprana en inteligencia económica y debería contar con un equipo especializado de analistas destinados a la elaboración, mantenimiento e interpretación de la estructura de indicadores.

Inteligencia Económica y Seguridad Nacional

La circunstancia de que sea el SED–CNI quien, como representante de un órgano especializado en la asignación de significado a una porción cada vez más relevante de las realidades del Estado (sobre todo las que tienen que ver con la calificación y la cualificación de amenazas y oportunidades para el país), haya subrayado el papel que debería tener la inteligencia económica no tiene que ser visto más que como una normalización, aunque tardía en el caso español, de las actividades de un servicio de inteligencia nacional en una aldea global cuya principal columna vertebral son las relaciones económicas. Es normal que una institución acostumbrada a definir prioridades estratégicas sobre temas que puedan influir en el bienestar de la ciudadanía ponga el acento en la inteligencia económica como un nuevo capítulo a considerar dentro del aparato de información del Estado. En ese mismo sentido, no hay que tomar la constatación de esa prioridad asignada por el CNI como la reivindicación de un papel dominante del centro de inteligencia en un eventual esquema nacional de inteligencia económica: ésta tiene que ver, sobre todo, con las empresas y mucho menos con los servicios secretos.

El enfoque de la inteligencia española sobre cuestiones relacionadas con economía y tecnología no data, afortunadamente, de la fecha del discurso en que Alberto Sáiz subrayaba la prioridad estratégica del CNI. Los antecesores institucionales del Centro español de Inteligencia ya habían venido dedicando recursos a esta dimensión a través de un área concreta de la estructura de inteligencia, la entonces denominada División de Economía y Tecnología.[28] Lo que puede parecer más ajeno, sobre todo a la opinión pública y en menor medida al mundo empresarial más avisado, es la asociación implícita que se hace entre seguridad nacional e inteligencia económica. Esta percepción en España de la inteligencia económica como una novedad estaría relacionada, en primer lugar, con la ausencia del concepto institucionalizado como tal. También, principalmente, con la ausencia de una cultura de inteligencia, tanto en el propio Estado como aglutinante de la sociedad, como en la empresa, desprovista hasta el momento de un concepto de inteligencia propio, inteligencia entendida como procedimiento metodológico, sistémico y tecnológicamente apoyado de dotar de significado a la realidad para adoptar decisiones. No es, por tanto, casualidad que la visibilización de la inteligencia económica como parámetro estratégico del sistema de información del Estado emerja en el marco de la que podríamos entrecomillar como “responsabilidad social corporativa” del CNI, es decir, la creación y promoción de una cultura de inteligencia en todos los sectores de la sociedad española, desde el ciudadano hasta sus instituciones. De ahí que tenga que verse con normalidad que sea el propio director del CNI quien ponga el acento en la inteligencia económica entre las prioridades estratégicas del aparato de información del Estado en una aldea global cuya principal columna vertebral son las relaciones económicas.

A su vez, la economía debe su imbricación en el plano de la inteligencia a la denominada revolución de los asuntos de inteligencia,[29] una derivación conceptual de la homónima revolución en defensa. La inteligencia económica como traducción formal y visible de la inteligencia del Estado, con pretensiones de integración y participación de distintos actores sociales en varias de sus expresiones, tiene vínculos determinantes con la cultura y con la revolución en los asuntos de inteligencia (RIA, en sus siglas en inglés). La RIA se beneficia de una nueva conceptualización de la seguridad, desposeída de sus compartimentos estancos tradicionales tras la caída del muro de Berlín y la emergencia de una sociedad de definición global (amenazas incluidas) pero, sobre todo, tras la irrupción del terrorismo como elemento antisocial de naturaleza y alcance internacionales. En la sociedad interconectada de las nuevas reglas globales, la seguridad no está restringida a la reacción ante amenazas lineales, nacionales y de contornos estáticos, ni es una competencia exclusiva de las fuerzas armadas y policiales, de los aparatos de justicia o de las agencias de inteligencia. Al igual que muchas otras dimensiones sociales, la seguridad ha sufrido una revisión, una modificación en el mismo sentido de globalización, de interconexión, multidimensionalidad e interdependencia. Así contemplada, la seguridad global busca anticipar y gestionar los riesgos sociales, dotar de significado multidimensional a una realidad compleja, proponer y articular respuestas dinámicas y proactivas y, en definitiva, actuar como seguridad inteligente en un entorno internacionalizado de amenazas flexibles y adaptativas.[30]

En el marco de la nueva seguridad, la seguridad nacional trasciende el concepto de defensa ante amenazas militares o criminales, es decir, aquellas más o menos establecidas a partir de la aplicación de la fuerza legítima o ilegítima, para encontrarse con el espacio compartido de la protección y promoción de los intereses generales del ciudadano. Según Rosales, la seguridad nacional se define como aquélla situación en la que no existe amenaza alguna a la soberanía ni a la integridad del territorio y sus habitantes; una situación en la que no existe atentado alguno contra el normal ejercicio de la autoridad ni contra el funcionamiento adecuado de las instituciones; y una situación en que, tanto las actividades públicas como privadas, pueden llevarse a cabo sin obstáculos que se opongan al logro de los más altos niveles de paz, libertad, prosperidad cultural, cívica, moral y económica.[31] Considerada en términos colectivos, la seguridad de los ciudadanos de un país interconectado como España es más vulnerable actualmente a una crisis energética a gran escala que ante una eventual invasión extranjera o incluso que ante el terrorismo. No cabe duda que los atentados terroristas sumen en el sufrimiento y el dolor a miles de familias, representan una amenaza clara y determinante contra el conjunto de la ciudadanía y, por ello, el terrorismo es una de las categorías sobre las que el sistema nacional de inteligencia y seguridad está permanente enfocado. Sin embargo, su capacidad para desestabilizar al Estado, para introducir desequilibrios o disfuncionalidades que comprometan la vida colectiva del ciudadano y la salud de la sociedad es muy limitada, al menos en los actuales escenarios y en los países con armazones estatales más sólidos. Por el contrario, una crisis energética global, combinada con una quiebra del sistema financiero puede tener un impacto negativo de naturaleza estructural en la sociedad que la padezca. Sin llegar tan lejos, la modificación de las condiciones para la operación de multinacionales españolas en el exterior, si se dieran en paralelo en varios sectores con implantación estratégica y además se combinaran con un ciclo negativo global en sectores energéticos o financieros, podrían representar quiebras para algunas grandes compañías españolas que redundarían, en un primer anillo de influencia, en efectos de inseguridad sobre la vida de muchas familias y, en un segundo, en el resentimiento de indicadores macroeconómicos de la sociedad, que a su vez, perjudicarían a más familias. Todos estos efectos en cascada, además, comprometerían el posicionamiento geoeconómico de España, lo que se traduciría en una reducción de sus capacidades para afrontar vulnerabilidades en un escenario global que es de alta competencia. La inteligencia económica entraría, precisamente, a desarrollar capacidades de obtención y análisis de información especializada que sirviera para anticipar razonablemente la gestión de riesgos de esa naturaleza y, desde luego idealmente, para desactivarlos antes de que ocasionen un perjuicio.

Actualmente, los servicios de inteligencia se han especializado en la prevención de amenazas de naturaleza policial o militar, pero en cambio todavía han de sintonizarse para poner en respuesta anticipatoria a sus sociedades ante riesgos u oportunidades de índole económica.[32] La inteligencia económica, entendida según la doctrina francesa de seguridad económica activa, no está pensada restrictivamente para la defensa ante amenazas al tejido económico, financiero o empresarial, sino para constituirse en una sistemática gestión del conocimiento y toma de decisiones con vistas, primero, a buscar y luego a crear –de manera ideal y por medios legítimos– escenarios de posicionamiento global para las empresas de un país que redunden en un aumento de la seguridad, entendida como bienestar, de su población. Ese enfoque de la inteligencia económica, cuando está ligado a un concepto integrado de seguridad y progreso, se asocia íntimamente a la inteligencia prospectiva,[33] a la utilización de recursos y capacidades promover futuros beneficiosos y productivos.

Las estructuras de inteligencia económica comenzaron a crearse hace algunas décadas en ciertos países (Japón, Suecia y el Reino Unido), mientras que en otros (EEUU, Alemania y Francia) hace menos años que se crearon unas estructuras que, con la globalización, se han ido traduciendo en una ventaja comparativa para los países que disponen de ellas. España todavía está por crear una estructura similar. El retraso español no tiene tanto que ver con el propio servicio de inteligencia del Estado considerado de manera aislada, sino con la convergencia de otros dos factores alimentados entre sí: la ausencia de una cultura de inteligencia global en el aparato del Estado y la carencia de una cultura de inteligencia en la empresa. Déficit que están en proceso de reducirse tras reconocer su existencia.

La inteligencia económica internacional: proactividad frente a defensa

No puede decirse que la escasez española de una política integral de inteligencia económica la sitúe demasiado atrás respecto de la posición del resto de países de la UE. El propio espacio común europeo, nacido al modo de una Comunidad Económica, no dispone de capacidades institucionales destinadas específicamente a la producción de inteligencia en el ámbito económico, aunque haga más de una década que haya resaltado que una de las rutas específicas para la innovación empresarial pasa por la institución de estructuras nacionales de inteligencia económica, tal y como ha señalado la Comisión Europea.[34]

Los distintos esfuerzos en el plano de inteligencia económica de los países con los que compartimos filosofías de comercio y economía, independientemente de los diferentes modelos y conceptuaciones a través de los cuales son materializados esos esfuerzos, se podrían clasificar en dos modelos doctrinalmente están muy ligados al nivel de aceptación social de la intervención del Estado en la economía privada:

(1) Un primer modelo lo compondrían aquellos países que dedican algún componente especializado dentro de sus agencias nacionales de inteligencia a la economía –junto, a menudo, con la tecnología–, que disponen de otros órganos gubernamentales de análisis e incluso de recogida de información, pero que no tienen un concepto estratégico integrado ni una estructura estatal de inteligencia económica a escala pública nacional con la implicación del sector privado. En estos países residen compañías multinacionales de referencia global, empresas globales, algunas de las cuales tienen sus propias capacidades individuales de inteligencia corporativa, pero sin conformar entre ellas un paraguas nacional ni tener conciencia de su necesidad. En ese agrupamiento de países destacan EEUU y el Reino Unido como patrones más visibles en la adopción de una orientación que, además, es principalmente defensiva o reactiva en inteligencia económica. En este modelo, probablemente por la presión de la realidad, se han ido introduciendo posteriormente, como es el caso de los EEUU, estructuras públicas que funcionan más como lobbies de influencia que como instituciones de inteligencia económica. De este modo, queda la labor de los servicios secretos para la defensa ante amenazas de índole económica y determinados departamentos especializados en los Ministerios de Comercio o de Asuntos Exteriores para ejercer influencia más o menos discreta o defender la posición de las empresas nacionales en el exterior.

(2) El segundo bloque, el menor en dimensionamiento, sería el de aquellos Estados que, bien habiéndolo adoptado formalmente o bien por dinámica operativa, disponen de un aparato público de referencia en inteligencia económica, que involucra al tejido empresarial del país, enfocado no sólo defensivamente a evitar perjuicios a la economía nacional sino también prescriptiva o normativamente a crear escenarios y oportunidades para un posicionamiento de ventaja de sus Estados en el tablero económico global. Referencias indiscutibles de esta orientación son Japón y, sobre todo, Francia.

El enfoque anglosajón de la inteligencia económica se ha caracterizado esencialmente por desarrollar, dentro de sus agencias de inteligencia exterior, departamentos dedicados a obtener y analizar información sobre economía y tecnología.[35] Al mismo tiempo, han promulgado legislación, como la estadounidense Ley de Espionaje Económico (Economic Espionage Act) de 1996, destinada a proteger el patrimonio industrial y empresarial nacionales de acciones ofensivas de espionaje económico. Esta perspectiva prima una concepción más defensiva de la inteligencia económica, enfocada más hacia la “protección del bienestar económico”[36] de sus países contra amenazas que al desarrollo de una acción coordinada para el aprovechamiento de oportunidades globales. En ese sentido, podemos decir que esta aproximación no deja de perseguir y explotar las oportunidades económicas o empresariales, pero lo hace desde un esfuerzo fragmentado, muy enfocado hacia la acción de un lobby sectorial concreto o del poder de multinacionales individuales, que son los que buscan un posicionamiento internacional aunque después, perceptivamente, podrá ser identificado con el país de procedencia de la compañía en concreto.

Esta apuesta por la inteligencia económica, más corporativa que estatal o público–administrativa, tal vez responda a la propia naturaleza de una determinada cultura empresarial con pocos rasgos de “estatalización” en su personalidad, que rechaza inicialmente el intervencionismo del gobierno en la dirección de la economía del país. La traducción de esta cultura arroja empresas con identidades corporativas individuales muy consolidadas de trabajo en inteligencia (es el caso de la angloholandesa Shell Corporation) pero con capacidades descentralizadas de inteligencia que no aprovechan, ni probablemente quieren conseguir, una estructuración integrada de la inteligencia económica a escala nacional y pública. Tal modelo, no obstante, no supone concluir que la posición global de estos países en el ámbito de la inteligencia económica sea débil, pues ambos paradigmas de esta alternativa, EEUU y el Reino Unido, mantienen cotas de liderazgo tanto en el terreno industrial, como en el financiero o el energético. Quizá sea, precisamente, la ocupación temprana de una posición de ventaja global financiera o energética los factores que, de momento, no les hayan creado la necesidad de dotarse de capacidades estatales o federales públicas de inteligencia económica con propósito proactivo o prescriptivo para la creación de escenarios internacionales de oportunidad en sus empresas. Junto a esos factores, otros serían su papel motor en las dinámicas de la globalización, las fortalezas –y riesgos– globales derivadas de la internacionalidad promovida casi desde el mismo código genético de la empresa (principalmente en la estadounidense de un determinado tamaño) o la marcada cultura liberal de las empresas que ha sido asimilada tanto por la ciudadanía como por el Estado. Este modelo produce una empresa global que ha canalizado sus esfuerzos de inteligencia individual o sectorialmente y un aparato federal o estatal destinado no tanto a posicionar a EEUU globalmente en economía, sino a defender a sus ciudadanos ante las potenciales amenazas económicas. En esa línea se sitúan analistas de inteligencia económica de la Central Intelligence Agency (CIA) de EEUU –que tienen reputación de ser excelentes y numerosos– elaborando, al menos, dos productos de serie dedicados a la inteligencia económica: el Daily Economic Intelligence Brief (DEIB) y el Economic Intelligence Weekly (EIW). No obstante, la línea de creación de oportunidades no es ajena al sector público anglosajón, aunque funcione menos como inteligencia y más como lobby. A esa dinámica puede adscribirse el Advocacy Center, un órgano público en el Departamento de Comercio de los EEUU destinado no tanto a elaborar inteligencia como a aunar los esfuerzos de todos los sectores de la administración en la promoción exterior de los contratos que se consideren más estratégicos para el país. También el Consejo de Economía Nacional (National Economic Council) establecido durante el primer mandato del presidente Clinton, adscrito a la Casa Blanca al mismo nivel estratégico que el Consejo de Seguridad Nacional (National Security Council) –aunque no igual de dotado ni con la misma influencia–, sobre la base de asumir que hasta entonces los EEUU habían descuidado esa vertiente concreta de la inteligencia en su planeamiento estratégico en cierto modo por derivación del tradicional desapego del Estado a ejercer cualquier guía sobre la actividad empresarial.[37]

El segundo modelo de inteligencia económica al que se ajustarían algunos países de nuestro entorno de cultura económica está menos relacionado con la centralidad de la inteligencia corporativa de empresas globales (aunque Japón, por ejemplo, sea un paradigma en la multinacionalización corporativa) y más orientado a la construcción de una arquitectura pública de inteligencia económica, articulada en mecanismos de cooperación con la empresa y dirigida, proactivamente, a la composición de escenarios de ventaja para el posicionamiento económico global del país, a través de sus empresas, en el exterior. Japón y Francia y, en menor medida, Alemania y los Estados nórdicos de Europa (por ejemplo el Business Intelligence and Security Network of Sweden, Bisnes) responderían a este perfil.

Desde la década de los sesenta, Japón ha estado invirtiendo recursos nacionales en la promoción de sus empresas en el exterior a través del Ministerio de Industria y Comercio y, especialmente, de su organización de comercio exterior (Japan External Trade Organisation, Jetro[38]). Esta última, con 73 oficinas en el extranjero y 36 en territorio japonés, realiza desde hace décadas investigaciones de tendencia en indicadores económicos nacionales e internacionales y tiene un dispositivo específico de inteligencia de negocio o comercial basado en la interacción entre gobierno, Jetro y empresa. Sin embargo, aún con la tradición del país asiático en la inteligencia comercial entendida como un componente de servicio público dispuesto para la creación de presencia empresarial japonesa en el exterior, el auténtico salto cualitativo en cuanto a concepto y aplicación en inteligencia económica a escala global lo representa Francia.

Sin restar mérito a la precocidad británica en el uso de principios de inteligencia, sobre todo de investigación comercial en la empresa,[39] hay acuerdo en considerar que el origen, al menos conceptual de la disciplina con la orientación moderna e integral que pretendemos reflejar en este Documento de Trabajo corresponde al ya mencionado informe dirigido en 1994 por Henri Martre, y encargado tres años antes por la oficina del primer ministro francés (antiguo Comisariado General del Plan y hoy Centro de Análisis Estratégico) para hacer un diagnóstico sobre inteligencia en el ámbito económico. Lo que suele mencionarse menos es que esa necesidad de diagnóstico surge y arranca, como suele ser habitual, de la percepción de una amenaza en Francia a partir de la publicación del estudio de Harbulot[40] sobre lo que denominó guerra económica. En esa percepción se vislumbraba que la salud económica de una nación dependería, en una medida importante, del éxito en aprovechar oportunidades y evitar o gestionar las amenazas en un terreno de juego definido por reglas globales. En ese terreno y con esas reglas, el principio de limitación de los recursos y de los nichos de mercado haría que algunos actores se comportaran, precisamente, como adversarios en un conflicto económico.

Desde hace, pues, más de una década Francia ha construido su sistema nacional de inteligencia económica más integrado y más identificado con el concepto de bienestar público de los que existen. Está basado en la introducción de tres componentes que queremos identificar con los mínimos para la adopción de un esquema nacional de inteligencia económica: (1) conceptualización de la inteligencia económica como un bien del Estado y, por tanto, protagonista de una política pública, sostenida y a largo plazo; (2) establecimiento de un órgano público de dinamización y de concertación –sobre el papel, alejado de intenciones de dirigismo de las empresas– y al servicio, precisamente, de las empresas por considerarlas vectores de posicionamiento francés en la arena global; y (3) apoyo a la adopción por parte de las empresas de modelos ajustados a la necesidad e idiosincrasia de cada una y compuestos por doctrinas, métodos y prácticas de las diversas dimensiones de la inteligencia económica.

Aunque el intento francés originario de establecimiento de un órgano público estatal de promoción de la inteligencia económica se sitúa en 1995, con la institución por el entonces primer ministro Edouard Balladur del Comité para la Competitividad y la Seguridad Económica, Francia estableció un sistema nacional de inteligencia económica en 2003 con la creación de la figura del alto responsable encargado de la inteligencia económica (Haut Responsable à l’Intelligence Economique, HRIE). Estructuralmente, el esquema francés está basado en la configuración de una red que coordina la información entre todos los actores económicos, agrupados en segmentos, cada uno de los cuales desempeña una función en el avance de la posición nacional en la economía global. El Estado tiene un papel de facilitador, porque posibilita la convergencia de los distintos elementos e intereses nacionales a partir de su capacidad para intermediar entre ellos y dinamizar su interacción, además del papel de reductor de incertidumbre debido a su capacidad de análisis y de influencia. El papel central del sistema está destinado a las empresas en tanto que agentes de competitividad y se reserva un input específico a las colectividades locales, asegurando una dimensión regional para la protección y promoción de las empresas sensibles. La red de inteligencia económica pretende la integración sinérgica y comprensiva no sólo de las capacidades del Estado al servicio de las empresas sino también de las contribuciones que puedan hacer las universidades, las cámaras de comercio e industria, las asociaciones profesionales y los organismos públicos de financiación y promoción de la innovación.

Conclusiones y prospectiva para España

La inteligencia, tanto la humana como la propia de los servicios secretos y ahora de la empresa, ha sido definida de tantas maneras que hacerlo otra vez empieza a perder sentido. En lo que sí parecen coincidir las orientaciones actuales es en que la inteligencia combina la dotación de significado a la realidad y a la anticipación ante esa realidad. Por tanto, una empresa dispone de inteligencia cuando utiliza la información a su alcance para construir un significado propio de su realidad, de la realidad económica de la compañía y del entorno que la rodea. Ese significado se utiliza para intentar tomar decisiones sobre el futuro, gestionando el riesgo, anticipando amenazas pero también oportunidades y, el ideal, accionando sobre el presente para conformar futuribles donde la empresa tenga ventaja competitiva. A ese estadio de gestión del conocimiento lo denominamos superioridad informativa, en donde la empresa tiene la visión más integrada de la realidad y es capaz, no sólo de actuar proactivamente sino de construir sus propios escenarios de ventaja competitiva accionando sobre su entorno.

El interés del CNI en la inteligencia económica como valor capital del Estado viene, precisamente, de la constatación de que en un entorno de competencia global, en donde la economía es un factor de bienestar, el mejor posicionamiento de nuestras empresas, basado en su superioridad informativa sobre el espacio de negocio, redundará en el bienestar colectivo. Actualmente la empresa española está contemplando con distancia la denominada cultura de inteligencia, preguntándose si le interesa o no invertir en plataformas tecnológicas y metodológicas que le proporcionen superioridad informativa o, por el contrario, si sus modos internos de gestionar el conocimiento, tanto el normalizado como el sensible –a menudo almacenado en las mentes de los altos ejecutivos–, son suficientes para competir con potencial global. Nuestro vecino francés hace años que entendió que la inteligencia económica era un factor primordial de bienestar social y de seguridad, que estaba basado en la ventaja informativa y que, sobre todo, dependía de la implantación de plataformas metodológicas basadas en tecnología.

La inteligencia económica es un triángulo compuesto por, primero, su definición como asunto de Estado; segundo, por su incorporación sistémica a la empresa; y, tercero, por su desarrollo tecnológico. La cultura de inteligencia empresarial en nuestro país es, de momento, un desiderátum aunque disponga de buenas perspectivas. Algunas empresas están invirtiendo en vigilancia tecnológica, unas menos en inteligencia competitiva, alguna en alerta temprana y unas pocas en sistemas de inteligencia de empresa. La tercera dimensión de este triángulo, la tecnológica, está representada por empresas capaces que combinan ingeniería del conocimiento y de sistemas, y por plataformas que, como los Normalised Wide–Spectrum Intelligence Systems (sistemas normalizados de inteligencia de amplio espectro, NOWIS[41]) ya tienen sello y manufactura metodológica españoles.

La impresión de que es necesario adoptar una visión integrada de España como actor económico global, en donde las capacidades empresariales individuales constituyan valores críticos de estabilidad, y por tanto de seguridad, ya está instalada en diversos sectores, tanto económicos como estratégicos. Arteaga y Fojón consideran acertadamente que la introducción de la economía junto a otras dimensiones sociales en el planeamiento estratégico, ayuda a convertir la estrategia de un Estado en una gran estrategia[42] puesta al servicio de la seguridad y el bienestar de la ciudadanía. El excelente análisis periódico que dibuja el Índice Elcano de Oportunidades y Riesgos Estratégicos[43] no es más que una manifestación concreta y un paso muy sólido de ese interés nacional creciente de manejar inteligencia económica para mejorar la posición en un esquema global interconectado. Igualmente, existen interesantes experiencias de empresas individuales españolas implicadas en la explotación de distintas dimensiones de inteligencia. El estudio internacional desarrollado en 2007 por Global Intelligence Alliance sobre 281 compañías de nueve países encontraba que el grado de penetración de la que llamaban inteligencia de mercado (market intelligence) en las compañías españolas estaba por encima de la media del estudio, por delante incluso de la dedicación de empresas de países tan poco sospechosos de estar habitualmente bien posicionados en términos empresariales y de inteligencia comercial como el Reino Unido.[44] También se han conformado enfoques regionales, muy ligados a la innovación en las pequeñas y medianas empresas, como el consorcio Co–operation to Promote Economic and Technological Intelligence in Small and Medium–sized Enterprises (CETISME)[45] en la Comunidad de Madrid, que cuenta con financiación europea. Lo que no está articulado todavía es una red nacional de inteligencia económica, que aúne esas capacidades individuales de aprovechamiento de la información en la toma de decisiones a una capacidad nacional con aspiración global.

El primer requisito para una red o capacidad o concepto nacional de inteligencia económica como vector de seguridad en el posicionamiento global de España es encontrar el equilibrio entre los legítimos intereses competitivos de las empresas, traducibles en la necesidad de desarrollar capacidades sistemáticas de inteligencia empresarial de naturaleza individual y competitiva por parte de las grandes corporaciones o de agrupaciones sectoriales, y el interés de construir un concepto nacional de inteligencia económica que desarrolle, ante riesgos y oportunidades, la posición global de la empresa española en tanto componente estratégico del bienestar social. Y es el primer requisito porque, sobre todo en inteligencia económica, es necesario delimitar muy bien qué producción de inteligencia va a reforzar los legítimos intereses lucrativos de una compañía individual (negocio competitivo) y qué porción de esa producción o esfuerzo se integra a su vez, como un estrato especializado de la responsabilidad social corporativa, en el esfuerzo del Estado en la creación de inteligencia económica para la seguridad. Antes de este requisito, sin embargo, y apelando al principio de utilidad de Taplin para la inteligencia,[46] queda una reflexión que conviene hacerse de manera colectiva, entre todos los actores interesados: ¿es necesaria esa capacidad nacional de inteligencia económica? Tanto Telefónica, como Repsol, el BBVA o el Santander, sólo por mencionar algunas de las más grandes, son empresas españolas “de bandera” implantadas en áreas globales y sometidas a tensiones, riesgos y oportunidades también globales. Ya han llegado allí y se han mantenido, sin contar para ello con una red nacional de inteligencia económica. La pregunta es si aprovechando la sinergia de capacidades internas de inteligencia de empresa con una estructura nacional de soporte en inteligencia económica, esas empresas llegarían más lejos, aumentarían su competencia o reforzarían su posicionamiento.

De momento lo que tenemos son esas fortalezas individuales en el exterior; muchas compañías españolas que están comenzando por adquirir capacidades de vigilancia corporativa o por externalizar servicios de inteligencia competitiva; contadas empresas españolas de servicios o tecnológicas especializadas en inteligencia; y, todo ello, sobre una escasa y fragmentada estructura pública, sin identidad de inteligencia económica, que sirva como aglutinante. La definición de esa estructura debería responder a todos los condicionantes y requisitos ya mencionados pero, sobre todo, adecuarse muy bien a las naturalezas del Estado, de la sociedad civil y de la empresa españoles. De entrada, hay que elegir sobre qué modelo administrativo pivotaría un eventual núcleo de soporte público a las emergentes capacidades de inteligencia en empresa. Aunque el SED–CNI considere con sentido común el impulso y la promoción de la inteligencia económica en el marco de la cultura de inteligencia, es probable que el Centro Nacional de Inteligencia sea más un actor principal que un coordinador en un esquema nacional que bascularía en su eje más hacia el ámbito económico o, incluso, ejecutivo del gobierno. El Ministerio de Economía forma parte de la Comisión Delegada para Asuntos de Inteligencia, pero existe una relación mejorable entre el CNI y el Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación,[47] así como débilmente articulada entre la agencia de inteligencia y la Oficina Económica de Presidencia, la cual no tiene mandato en inteligencia económica a pesar de su encaje estratégico cerca de la dirección ejecutiva del gobierno. En inteligencia económica, como lo demuestran los casos británico, japonés, sueco y estadounidense, el papel de las oficinas y agregados comerciales en el exterior es vital, pero también que sus inputs estén canalizados en una estructura integrada de inteligencia con un mandato muy claro de servicio a la empresa y a su posicionamiento, desde el axioma del respecto a la competencia individual.

La inteligencia económica descansa sobre dos culturas: la cultura de inteligencia en la empresa y la cultura de inteligencia económica en el Estado. Si ambas no están desarrolladas y no lo hacen en paralelo, no tiene sentido pretender una eventual capacidad nacional.

Inteligencia de empresa
En lo que respecta al sector privado, la reflexión de partida que una corporación debe hacerse es si está explotando con funcionalidad y efectividad los grandes volúmenes de información que seguro tiene a su disposición para aportar valor añadido a la compañía. En España, los primeros que se están haciendo esa pregunta son los departamentos de seguridad corporativa de las empresas. Este epicentro reflexivo alrededor de la seguridad corporativa no es casual, por la tradicional orientación de esos departamentos hacia la gestión del riego y porque, en ese proceso de gestión del riesgo, se han encontrado con demasiada información que procesar con pocas o ninguna capacidad efectiva de hacerlo.

Una vez puesta de manifiesto la necesidad, la compañía tiene que determinar sobre qué dimensión de su realidad corporativa podría aplicar un sistema de inteligencia, qué servicios le va a prestar y a quién, qué departamento de la compañía prestará esos servicios y para qué consumidores. Algunas compañías comienzan su camino de inteligencia monitorizando Internet sobre sus áreas de negocio, en una especie de propósito de vigilancia corporativa, pero enseguida entienden que sin integrar la información obtenida con parte de la información interna para otorgarle sentido corporativo, están perdiendo potencial. El paso siguiente es arbitrar un sistema para relacionar toda la información interna, disgregada, fragmentada y por tanto disfuncional para pintar todo el lienzo de la realidad de la compañía. A menudo los ejecutivos están observando de forma desagregada unas patas, una trompa y una cola, y lo que es peor: decidiendo en consecuencia, sin percatarse nadie de que lo que tienen delante es un elefante. En otras ocasiones, las compañías deciden invertir en sistemas de recuperación y almacenamiento masivo de información, sin darse cuenta de que la recogida y el acopio de información lo que produce es más desorientación por infoxication[48] si no se canaliza, estructura y relacionada por medio de capacidades específicas de análisis, tecnológicas y humanas.

En principio, algunas empresas están optando por externalizar servicios (outsourcing) en materia de inteligencia, sobre todo contratando vigilancia corporativa pero también subscribiendo servicios de inteligencia competitiva. Desde hace varios años algunas empresas españolas especializadas prestan esos servicios a las corporaciones. La cuestión a debatir es si para consumir productos externalizados de inteligencia sobre realidades competitivas globales y crecientemente complejas los clientes no necesitan una capacidad de inteligencia propia, que integre esos productos en un proceso interno de atribución de significado a la realidad de la compañía. A veces lo razonable es combinar, precisamente, la externalización muy especializada, principalmente aquélla que puede enfocar sobre multitud de fuentes informativas a las que no accedería normalmente una corporación de negocio, con el desarrollo de una sistemática interna de inteligencia empresarial.

Identidad nacional de inteligencia económica
Con una red de empresas globales preparadas para desarrollar inteligencia empresarial, la incógnita todavía sin despejar es si aportaría valor una identidad nacional de inteligencia económica. Lo más natural considerando todas las circunstancias sería abrir un espacio de reflexión, mandatado con límite temporal por la Comisión Delegada del Gobierno para Asuntos de Inteligencia, tal vez coordinado por la CEOE y las Cámaras, y representado centralmente, en el gobierno, por los Ministerios de Economía, Industria y Comercio, Asuntos Exteriores y Cooperación (MAEC) y el CNI, y en empresa por las patronales, las cámaras y agrupaciones empresariales seleccionadas, para elaborar una propuesta al en la materia. Este espacio de reflexión previo es muy conveniente, siguiendo el modelo francés, porque tan negativo para nuestras empresas y para su responsabilidad social corporativa en el incremento de la seguridad de España en el teatro global puede ser no disponer de una identidad nacional de inteligencia económica, como tenerse que ajustar a una disfuncionalmente definida.

A priori, existen varias arquitecturas posibles para establecer una identidad nacional de inteligencia económica que aporte valor sin añadir una capa burocrática e intervencionista sobre las empresas, intención no sólo alejada sino contraria a la cultura de inteligencia. El núcleo público de esa identidad que ejercería de coordinador y aglutinador de toda la red de inteligencia, a nuestro modo de ver, tendría que tener perfil económico pero también de política exterior y, en caso español, los candidatos adecuados serían una oficina económica de presidencia reformada, un órgano especializado en el MAEC o una delegación del multidisciplinar. En todo caso, la identidad nacional debería contar, sin ánimo de exhaustividad, con:

(1) La articulación de una red nacional de corporaciones con capacidades de inteligencia de empresa.

(2) La presencia y aportación del CNI, tanto en obtención de información como en elaboración de inteligencia.

(3) La aportación y conexión de las oficinas económicas y comerciales en las representaciones diplomáticas de España.

(4) La suma integrada de los órganos públicos especializados, singularmente del Ministerio de Economía, y de Industria y Comercio.

(5) La entrada de la CEOE, las Cámaras de Comercio y asociaciones gremiales.

(6) La vinculación de think–tanks e institutos universitarios de investigación especializados.

(7) La adhesión de las comunidades autónomas.

(8) El establecimiento de una red de consumidores de inteligencia económica.

(9) El diseño de un modelo nacional de inteligencia económica basado en la evidencia (evidence–based intelligence).

Desde la perspectiva adoptada en este análisis, la inteligencia económica es una función social al servicio del bienestar y de la seguridad del ciudadano, que sirve a la salud económica del país a través de su contribución a la mejora del posicionamiento global de las empresas españolas y que, por tanto, debería poseer un perfil social omnicomprensivo, con independencia de que su estructura haya de afinarse para responder a los principios de la seguridad en la información y de la necesidad de compartir (need–to–share).

Andrés Montero Gómez
Profesor de seguridad en la UNED, de gestión de seguridad en la Universidad Rey Juan Carlos y director de Inteligencia de Interligare

José Martín Ramírez
Consultor de inteligencia y presidente de Interligare



[1] Alberto Sáiz Cortés (2007), La inteligencia como respuesta a los nuevos retos de la seguridad, discurso en el Seminario Permanente Eurofórum, San Lorenzo de El Escorial (Madrid), 13/IX/2007.

[2] Commissariat Général du Plan (1994), Intelligence Économique et Stratégie des Entreprises, La Documentation Française, París.

[3] Commission of the European Communities (1995), Green Paper on Innovation, COM(95)688, Bruselas.

[4] Central Intelligence Agency (2005), A Consumer’s Guide to Intelligence, Agencia Central de Inteligencia Langley, Public Affairs Staff, Langley, Virginia, EEUU.

[5] G. Hancock (1996), “US Economic Intelligence Policy and Global Competition”, Monterrey Review, XVI.

[6] CETISME (2003), Inteligencia Económica y Tecnológica, Comunidad de Madrid.

[7] P. Zelikow, P. (1997), “American Economic Intelligence: past practice and future principles”, Intelligence and National Security, vol. 12, nº 1, pp. 164–17. También, B. Berkowitz y A. Goodman (2002), Best Truth: Intelligence in the Information Ag, Yale University Press, New Haven.

[8] J.O. Herzog (2008), “Using economic intelligence to achieve regional security objectives”, International Journal of Intelligence and Counterintelligence, 21, pp. 302–313.

[9] J. Risen (1995), “Clinton Reportedly Orders CIA to Focus on Trade Espionage”, Los Angeles Times, 23/VII/1995.

[10] I. Martín Barbero (2007), “Inteligencia Económica: tan lejos, tan cerca”, Inteligencia y Seguridad: Revista de Análisis y Prospectiva, nº 2, pp. 107–120.

[11] S. Kent (1966), Strategic Intelligence for American World Policy, Princeton University Press, Princeton, New Jersey.

[12] Optan por asociar la característica de secreto a la inteligencia, entre otros autores de referencia: T.F. Troy (1991), “The correct definition of Intelligence”, International Journal of Intelligence and Counterintelligence, vol. 5, nº 4, pp. 433–454; M. Warner (2002), “Wanted: A Definition of ‘Intelligence’”, Studies in Intelligence, vol. 46, nº 3; y M.A. Esteban, “Necesidad, funcionamiento y misión de un servicio de inteligencia para la seguridad y la defensa”, en D. Navarro (coord.), Estudios sobre Inteligencia: Fundamentos para la seguridad internacional, Cuadernos de Estrategia, nº 127., Instituto Español de Estudios Estratégicos, Madrid.

[13] G.F. Treverton, S.G. Jones, S. Boraz y P. Lipscy (2006), Toward a Theory of Intelligence, Rand, Santa Monica, California.

[14] Ibid, nota 10.

[15] J. Martín Juárez (2006), Nowis–IC product concept–v2.

[16] Para la descripción de la gestión del conocimiento dentro del tradicionalmente denominado ciclo de inteligencia, véase A. Montero (1998), “Valor de inteligencia”, Ejército, nº 686, pp. 28–36; M.A. Esteban y D. Navarro (2003), “Gestión del conocimiento y servicios de inteligencia: la dimensión estratégica de la información”, El Profesional de la Información, vol. 12, nº 5, pp. 269–281; y L.K. Johnson (2003), “Preface to a Theory of Strategic Intelligence”, International Journal of Intelligence and Counterintelligence, vol. 16, nº 4.

[17] F. Palop y J.F. Vicente (1999), Vigilancia Tecnológica e Inteligencia Competitiva: su potencial para la empresa española, Fundación COTEC, Madrid. También, J. Tena y A. Comai (2001), “Los propósitos de la inteligencia en empresa: competidora, cooperativa, neutral e individual”, El Profesional de la Información, vol. 10, nº 5, pp. 4–10.

[18] J. Morin (1985), L’excellence technologique, Publi Union, París.

[19] P. Morcillo (1997), La dirección estratégica de la tecnología e innovación, Civitas, Madrid.

[20] Todavía en 2006, cuando se publica la norma UNE: 166006 EX–Gestión de la I+D+i: sistema de vigilancia tecnológica, se la define como “una forma organizada, selectiva y permanente de captar información del exterior sobre tecnología, analizarla y convertirla en conocimiento para tomar decisiones con menor riesgo y poder anticiparse a los cambios”.

[21] M.E. Porter (1980), Competitive Strategy: Techniques for Analyzing Industries and Competitors, The Free Press, Nueva York.

[22] D. Fehringer, B. Hohhof y T. Johnson (eds.) (2006), State of the Art: Competitive Intelligence, Competitive Intelligence Foundation, Alexandria, Virginia.

[23] J. Postigo (2001), “La inteligencia competitiva en España: una encuesta sobre su utilización por parte de las empresas exportadoras”, El Profesional de la Información, vol. 10, nº 10, pp. 4–11.

[24] J. Martín Juárez y A. Montero (2007), “Target Centric Intelligence Model”, Inteligencia y Seguridad: Revista de Análisis y Prospectiva, nº 2, pp. 95–106.

[25] J.L. Davies y R. Gurr (eds) (1998), Preventive Measures: Building Risk Assessment and Crisis Early Warning Systems, Rowman and Littlefield, Maryland.

[26] Para una revisión publicada, véase C. Grabo (2004), Anticipating Surprise: Analysis for Strategic Warning, University Press of America, Lanham.

[27] Un ejemplo de indicadores se encuentra en el Índice Elcano de Oportunidades y Riesgos Estratégicos publicado por el Real Instituto Elcano.

[28] La actual estructura del Centro Nacional de Inteligencia es secreta, según la Ley española 11/2002.

[29] D.G. Barger (2005), Toward a Revolution in Intelligence Affairs, Technical Report, Rand, 242, Santa Monica, California.

[30] A. Montero (2005), “Seguridad inteligente, inteligencia de seguridad”, Ciencia Policial, nº 75.

[31] I.A. Rosales Pardo (2005), “La Inteligencia en los procesos de toma de decisiones en la seguridad y la defensa”, en D. Navarro (coord.), El papel de la Inteligencia ante los retos de la Seguridad y la Defensa, Cuaderno de Estrategia nº 130, Instituto Español de Estudios Estratégicos y Centro Nacional de Inteligencia.

[32] W. Agrell (1987), “The Changing Role of National Intelligence Services”, en S. Dedijer y N. Jequier (eds.), Intelligence for Economic Development: An Inquiry into the Role of the Knowledge Industry, St. Martin’s Press, Nueva York.

[33] A. Montero (2006), “Inteligencia prospectiva de seguridad”, Documento de Trabajo nº 24, Real Instituto Elcano.

[34] Ibid, nota 3.

[35] Según Philip Zelikow (1996): “The greatest concentration of analytical experts on international economic issues in the federal government resides not in any of the executive departments but in the CIA. It is even possible that the ranks of CIA analysis contain about as much economic expertise on international problems as can be found in all the executive departments of the government put together”, “American Intelligence and the World Economy”, en From the Cold: The Report of the Twentieth Century Fund Task Force on the Future of US Intelligence, The Twentieth Century Fund, Nueva York.

[36] British Government Cabinet Office (2006), National Intelligence Machinery, HMSO, Londres.

[37] S. Kober (1996), The Uses and Misuses of Intelligence, Cato Policy Analysis, p. 265.

[38] A pesar de haberse convertido en un referente internacional en la materia, tiene como antecedente a un órgano europeo también dedicado a inteligencia comercial pero menos conocido: la British External Trade Office (BETRO).

[39] La British External Trade Office (BETRO) es el complemento, desde las administraciones públicas, a la práctica de adoptar métodos, recursos y acciones de investigación comercial por parte de las empresas británicas desde los años cincuenta del siglo XX. Todo el sistema británico, muy activo en la segunda mitad del siglo pasado, ha estado orientado, tanto desde lo público como desde lo privado, a obtener información sobre los mercados exteriores y sobre los escenarios de competencia para las empresas británicas en el extranjero.

[40] C. Harbulot (1990), “Techniques offensives et guerre économique”, Étude nº 131, Centre de Prospective et d’Évaluation/Aditech, París.

[41] © J. Martín Juárez.

[42] F. Arteaga y E. Fojón (2007), El planeamiento de la política de defensa y seguridad en España, Instituto Universitario General Gutiérrez Mellado, Madrid.

[43] A. Arahuetes y P. Isbell (2005), “Amistades peligrosas y parejas ideales: el Índice Elcano de Oportunidades y Riesgos Estratégicos para la economía española”, Documento de Trabajo nº 9, Real Instituto Elcano.

[44] Global Intelligence Alliance (2007), “Market Intelligence in Large Companies”, GIA White Paper, nº 2.

[45] CETISME (2003), Inteligencia Económica y Tecnológica, Comunidad de Madrid.

[46] W.L. Taplin (1989), “Six General Principles of Intelligence”, International Journal of Intelligence and Counterintelligence, vol. 3, nº 4, pp. 475–491.

[47] Ministerio de la Presidencia (2005), Informe sobre la Reforma del Servicio Exterior Español, Comisión para la Reforma Integral del Servicio Exterior.

[48] R.S. Wurman (1990), Information Anxiety, Bantam, Nueva York.